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jueves, 18 de septiembre de 2008

Yatá (toma memazo)

(Nota: léase con acento canario, aspirando eses finales)

Me propone Vitamorte

seguir con la peculiar

tarea de enumerar

lo que más feliz me hace:

bastará lo que me place,

y con eso me contento,

porque sería portento

hablar de felicidad,

cuando en la oreja la edad

me susurra ya el memento.



Pesimista como soy,

presa de mi contingencia,

no hace falta mucha ciencia

para poder deducir

que me cuesta más decir

"estoy bien" ante un saludo

que cantar ópera a un mudo

o protestar a un fakir.



Así pues, al tajo voy

para contar las seis cosas

que, si no me hacen dichosa,

me hacen menos desdichada:

saborear las chorradas,

chocolate para pijas,

ver el sueño de mi hija

y la tele hasta altas horas,

ser creatriz y leedora,

y el sexo

......................................... (aunque este rara vez rima, oigan).



Pensaba dejarlo así, como hizo Inuit, pero no: con el innoble deseo manifiesto de fastidiar, le paso el meme de los cuyons a Lirón, la Reina de la Miel, El Currante, Wodehouse, Neander (ande andará), y al ínclito Óscar Alonso.

Yo también los quiero :)

viernes, 12 de septiembre de 2008

Hotel Rwanda (2004)



¿Existe la casualidad? Ya sé que la pregunta es más tópica que un andalú vestío de corto contando chistes, pero a veces los tópicos se cumplen (córcholis, es que si no, no serían eso: lugares comunes…).

Hace unos días mi querido Fer publicó una entrada en su blog , y en mi comentario mencioné el aluvión de sensaciones, nada agradables, que me despertaba la lectura de reportajes sobre matanzas (lo normal, vamos). Esto dice muy poco de mí: en primer lugar, que soy una cobarde, de las que prefieren cerrar el periódico, cambiar de canal o bloguear diciendo estupideces. Pero también aludí a las matanzas de Ruanda – Burundi, a modo de ejemplo. Y hete aquí que el destino, en forma de musa del zapeo-altas-horas-de-la-noche (zapping para puristas), me condujo de nuevo a una de esas películas que jamás, jamás, iría a ver al cine (ya hablé de esto en otra entrada anterior).

Estábame yo, anoche jueves día 11, haciendo tiempo para ver las series americanas y triviales de la Fox, segundo pase (en concreto, Shark y Boston Legal -ojo, que los enlaces no están actualizados: las series no se emiten en el horario ni día indicados en la web de Fox, reaccionarios hasta para eso, mea culpa non est), cuando caí en la TV Canaria (que de vez en cuando, a horas normalmente impropias, salvo excepciones, pone algo que valga la pena; de resto, juzguen Uds.), y me topé, ya empezada, con la película HOTEL RWANDA, de 2004.

(Nota: a ver cuándo una tele pública -¿ein?- como la autonómica deja de cortar los créditos finales de las películas para meter con calzador en el teletiempo-máquina del dinero publicidad varia, que en este caso cortaron no ya quién era la maquilladora, sino hasta los textos finales que salían como epílogo, necesarios y ávidamente esperados por el espectador).

Enlaces sobre Hotel Rwanda:

-Cómo se hizo, críticas, enlaces… en La Butaca
-Ficha
-Crítica en “Miradas de Cine”
-Web oficial de la película (recomendable hasta la banda sonora)
-Para ver tráiler (inglés; dar a “view trailer” y luego en la ventana que se abre a “high”)


La terrible imagen del machete


No soy quién, por mi manifiesta ignorancia, para comentar la “true story” en que está basada la película (la horrible verdadera historia). Quien quiera datos y análisis, puede consultar la bitácora-moleskine del amigo Pcbcarp, por ejemplo esta entrada u otras. O documentarse donde quiera, claro está.


En realidad, tengo muy pocos ánimos para comentar la película, que era la intención de esta entrada. Supongo que todos los lectores de este humilde blog ya la habían visto, como debe ser, y no como la procrastinadora floja y cobarde que soy. Así que poco hay que decir. Y si no la han visto, advierto de que voy a contar escenas de la película enteritas.

Sólo quiero resaltar un par de aspectos, detalles y escenas, que me parecieron geniales, tanto por la concepción de las mismas como por su efectividad dramática y narrativa (con el género del cine me lío: entiéndase dramática no como “teatral” sino en su acepción emocional). En primer lugar, debo confesar que vi la peli, -empezada, ya digo-, parapetada tras un cojín protector y con el gato a mano por si había escenas de mucha violencia explícita o de excesiva tensión emocional (a veces esto último me desarma más que lo primero). Y pude acabar de verla, a pesar de que el demonio de la procrastinación me susurraba: “cambia de canaaaal”, “esto no te convieeeneee”.

Me enganchó su sobriedad a la hora de contar tan terrible, macabra, desproporcionada y sin embargo, para nuestra vergüenza, verídica historia; la magnífica interpretación de Don Cheadle (protagonista, interpretaba al gerente del hotel, Paul Rusesabagina), y detalles de guion absolutamente sublimes. Empiezo, y creo que al final sí que voy a desparramarme escribiendo.

1.- La relación de pareja entre el gerente, Paul, y su esposa Tatiana (interpretada por Sophie Okonedo): habría tanto que decir… Hay rasgos de humor tan tiernos que no trivializan en absoluto la historia, sino que al mismo tiempo que dan -apenas- un respiro al espectador, otorgan credibilidad a la narración y a la construcción de los personajes (no hablo de la realidad: hablo de la ficción, pues una obra artística es, al fin y al cabo, ficción, por muy realista o basado en hechos reales que sea).


Para muestra, un botón: Paul busca con desespero a su familia tras la entrada de los milicianos en el hotel, en medio del caos sangriento, después de conseguir a duras penas que el corrupto oficial de policía adicto al scotch se avenga a “proteger” el hotel donde se refugian cientos de personas –las “cucarachas”: deshumanizar al enemigo…-; previamente, en otra escena muy lograda, que comienza con una especie de cena romántica –esos pequeños oasis hacen posible la vida en el infierno: el lema del hotel, de propiedad belga, era precisamente eso: un oasis en África…)- el gerente había arrancado a su esposa la promesa, trágica y numantina, de arrojarse con sus hijos por la azotea en caso de que las hordas asesinas entraran en el hotel, antes que sufrir todo tipo de torturas y morir bajo el machete.

Paul no encuentra a su familia, se teme lo peor, se desmorona; de pronto, escucha un gemido proveniente del baño anexo: entra corriendo, abre la cortina de la bañera… y allí está toda su familia, en la tina, y su mujer, como una leona herida que defiende a sus cachorros, grita, ruge, y apunta al posible atacante (en realidad, a su marido) con la ducha de teléfono… de la que no sale ni gota porque hace días que les han cortado el agua en el asedio al hotel donde se esconden las “cucarachas”. Imagínense el horror, la angustia, las emociones descontroladas de ese momento. Y Paul (el personaje), tras abrazarla y tranquilizarla, le dice a Tatiana: “Pero ¿qué ibas a hacer tú con esto, mujer?” (refiriéndose a la ducha inane…), y ambos ríen y lloran al mismo tiempo.

2.- El propio personaje de Paul, el gerente, enchaquetado casi todo el metraje de la película, vistiendo en cuerpo pero sobre todo en alma el uniforme de perfecto hotelero complaciente al máximo con sus clientes selectos. En el oasis del hotel de lujo, adoctrinado por los dueños europeos, sintiéndose uno de los suyos, Paul aplica al detalle la máxima de la hospitalidad, el confort y la calidad del servicio al cliente. Ante todo, “el estilo”:

Dube: Aah, that is a fine cigar, sir!
Paul Rusesabagina: This is a Cohiba cigar. Each one is worth 10,000 francs.
Dube: 10,000 francs?
Paul Rusesabagina: Yes, yes. But it is worth more to me than 10,000 francs.
Dube: What do you mean, sir?
Paul Rusesabagina: If I give a businessman 10,000 francs, what does that matter to him? He is rich. But, if I give him a Cohiba cigar straight from Havana, Cuba. Hey, that is style, Dube.
Dube: [smiles] Style!

Incluso trae personalmente un té al periodista británico David, y le repara el aire acondicionado (por cierto, que el periodista se lo pide, qué morro: vete a pedirle al gerente del Hilton o del Ritz que te arregle la cisterna del váter), justo antes de que Jack, “el cámara-que-busca-la-verdad”, personaje interpretado por Joaquin Phoenix, traiga la cinta de video donde acaba de grabar las matanzas a solo un kilómetro del “oasis” del hotel. En ese momento, Paul, agachado arreglando el aparato del aire, ve con estupefacción horrorizada las imágenes que ni él mismo creía. Y piensa, como cualquier hombre de bien, que la difusión de esas imágenes pondrá en marcha la ayuda y la intervención de la comunidad internacional.


Supongo que lo del aire acondicionado es una excusa de guion para que el gerente estuviera en la habitación de los periodistas a tiempo de ver ese video, pero no deja de ser significativo su excesivo espíritu exquisitamente servicial hacia los que él considera aliados, amigos, iguales: los blancos.

Paul Rusesabagina: I am glad that you have shot this footage and that the world will see it. It is the only way we have a chance that people might intervene.
Jack: Yeah and if no one intervenes, is it still a good thing to show?
Paul Rusesabagina: How can they not intervene when they witness such atrocities?
Jack: I think if people see this footage they'll say, "oh my God that's horrible," and then go on eating their dinners.
[pause]
Jack: What the hell do I know?


Ni cuando el desalentado jefe de la unidad de cascos azules, el Coronel Oliver (Nick Nolte), después de que las tropas enviadas por los belgas, tan esperadas, desalojen sólo a los blancos del hotel y del país, le espeta que para el mundo “civilizado”, Occidente, ellos no son nada, o lo que es peor, son mierda (sic), no por ser negros, sino por ser africanos (You're black. You're not even a nigger. You're an African), Paul sigue pensando, o agarrándose como pueda a la esperanza, que la comunidad internacional intervendrá, que no pueden quedar impasibles ante el genocidio.

Nota: “actos de genocidio”, los llamaban los políticos blancos; en la película se oye una entrevista a una política que usa repetidamente ese término, y se le pregunta: “¿Hay alguna consigna dada para utilizar siempre la expresión “acto de” antes de la palabra “genocidio”? o ¿cuántos “actos de genocidio debe haber para que se hable realmente de genocidio? –cito de memoria. Hay que joderse con la manipulación del lenguaje: como lo de los efectos colaterales o el fuego amigo.


El personaje de Paul es un hombre servicial, sí, pero inteligente, muy inteligente. Sus exquisitos modales le sirven para solventar situaciones extremadamente peligrosas, como cuando el jefe de los milicianos le pide el registro de clientes para acabar con las “cucarachas”, y él aduce que debe darse una ducha (y embutirse su traje de chaqueta, claro está) e invita a los salvajes a cervezas, para ganar tiempo y llamar a Bélgica, a la central de la compañía hotelera (se lucen también los belgas). La conversación con el personaje interpretado por Jean Reno, Mr. Tillens, está llena de dignidad. Se despide de su superior, le anuncia que los van a matar a todos… y le da las gracias. Escalofriante. Su gestión obtiene un éxito momentáneo.

Toda la película está llena de momentos así. Pequeñas victorias de Paul ante la muerte inminente, ardides exquisitos para burlar al monstruo multiforme, aprovechando sus propias debilidades: su corrupción, su avaricia, su vanidad, su ignorancia y rudeza, (como con el personaje del General Bizimungu, al que engaña bien con supuestos satélites-espía de los americanos, bien con amenazas de sumarísimos juicios por genocidio), su cobardía (personaje de Gregoire), su propio odio. Días, a veces horas, robados a la muerte de mil cabezas. Como decía Desdémona en Otelo: “No me mates esta noche”. Arañar minutos, no sólo para él, sino para los otros que están a su cargo (empezando por su esposa), sobrevivir.

Cuando acepta la ineluctabilidad del destino que les aguarda, a su familia y a los huéspedes del hotel, cuando ya no se puede hacer más que salvar el propio pellejo (We can only save ourselves), Paul los insta a llamar a todos los contactos que tengan en el extranjero para lograr ayuda, y presionarlos, impedir que se excusen, que se inhiban, que miren a otra parte: avergonzarlos.

Paul Rusesabagina: There will be no rescue, no intervention for us. We can only save ourselves. Many of you know influential people abroad, you must call these people. You must tell them what will happen to us... say goodbye. But when you say goodbye, say it as if you are reaching through the phone and holding their hand. Let them know that if they let go of that hand, you will die. We must shame them into sending help.

(Claro está que los huéspedes del hotel cuyo dinero ha servido para mantener a raya durante un tiempo a los asesinos, son la élite: nada que ver con los miles de asesinados en las calles, en todo el país, mutilados, torturados, violados…)

El personaje de Paul es magnífico, literariamente hablando (no sólo éticamente). Cuando ve la realidad del abandono, la indiferencia, de los que él consideraba sus amigos, sus iguales, comienza su paulatina transformación. El gerente del hotel más lujoso de Rwanda entiende al fin que todo ha sido un engaño más de la avaricia colonialista occidental, y el personaje entra en su primera crisis: la destrucción de su propia identidad.

Paul Rusesabagina: They told me I was one of them, and I... the wine, chocolates, cigars, style... I swallowed it. I swallowed it, I swallowed all of it. And they handed me their shit. I have no... no history. I have no memory. I'm a fool, Tati.
Tatiana Rusesabagina: You are no fool. I know who you are.


Y en esa transformación el personaje, como buen protagonista de una narración social, va pasando del “yo” al “nosotros”, es la “toma de conciencia”, que se inicia con el acogimiento no ya de los huéspedes perseguidos más o menos ricos sino de huérfanos y otros eslabones débiles de la sociedad (que NO TIENEN a nadie a quien llamar por teléfono, por cierto).

[last lines]
Pat Archer: [walking with family towards bus] They said that there wasn't any room.
Paul Rusesabagina: There's always room.


En este viaje personal y social del protagonista, como héroe épico, incluso abandona a su familia (pensando que los envía a un lugar seguro), lo que antes era impensable, para permanecer junto a los desfavorecidos, los que no han podido “avergonzar” a nadie para obtener un visado, incluido el personal del hotel, que aún mantiene, en un simbolismo sobrecogedor, sus uniformes de botones, de doncellas, camareros…

Y volvemos al traje de chaqueta y corbata de Paul.


Sólo en los últimos momentos de la película lo vemos con camisa de manga corta, al final con barba de días (por otra parte, les habían cortado el agua: deben usar las reservas de la piscina de lujo, me imagino que con cloro incluido, para beber y cocinar). ¿Cuándo viste por última vez el traje, el uniforme impuesto por occidente?

Las provisiones del hotel se han acabado. Es un asedio. Paul debe salir, ante el horror de su mujer, a abastecer la despensa. Acude con Gregoire a la guarida de George Rutaganda.


[about the Tutsi]
Paul Rusesabagina: You cannot seriously think that you can kill them all.
George Rutaganda: And why not? We are halfway there already.


Allí puede ver el espanto de las mujeres enjauladas, desnudas, heridas, violadas, esperando el tormento y la muerte.

Tras la compra de legumbres y bebidas, con una sonrisa siniestra Rutaganda le indica a Paul que vuelva al hotel por la carretera del río: “Está despejada”. Es de noche, hay niebla. De pronto la furgoneta comienza a balancearse bruscamente, Paul le grita a Gregoire que se ha salido de la carretera, le pide que pare. Sale de la furgoneta, tropieza y cae. Para su horror, se da cuenta de que ha caído sobre un montón de cadáveres destrozados a machetazos, que esos eran los “baches” que impedían avanzar a la furgoneta. Sale la luna, se disipa algo la niebla: la carretera es un reguero de incontables cuerpos mutilados, más allá de donde alcanza la vista. Paul entra en el vehículo, ordena a Gregoire dar marcha atrás y volver por otro camino (ya ha visto lo que Rutaganda pretendía), y sobre todo, le ordena “no digas nada, absolutamente nada de lo que has visto a nadie, ¿entendido?”.

Cuando llega al hotel, después de pedir a Dube que descargue los víveres, Paul advierte que los puños y el cuello de su inmaculada camisa están manchados con la sangre de los asesinados; va a ducharse y cambiarse; aún mantiene el tipo. Se vuelve a poner una camisa limpia y bien planchada; el traje de chaqueta cuelga en el vestuario en un gancho, al fondo, aguardando ser vestido por su percha humana; Paul agarra una corbata y comienza a hacerse el nudo. No le sale, se equivoca, vuelve a intentarlo; el nudo es perfecto pero la parte posterior de la corbata, la más estrecha, cuelga demasiado, no guarda proporción. Paul se sonríe, incluso suelta una risita, y masculla algo así como “ah, esta es de las que me mandé hacer yo” (no lo recuerdo bien, cito de memoria), e inicia de nuevo, con movimientos precisos y eficientes, tan característicos de él, el proceso de anudado de la corbata… Hasta que de pronto su ceño se arruga, su boca se contrae, se arranca la corbata incongruente como si se estuviera ahogando, se abre la camisa casi desgarrándola, rompiendo los botones, y muestra el torso desnudo, inerme, desamparado sin la coraza que le proporcionan su contención y sus modales de perfecto caballero y anfitrión, se araña el pecho desesperado y prorrumpe al fin en el llanto más amargo, en la explosión de sentimientos y emociones largamente acallados, postergados.


Dube llama a la puerta. “¿Se encuentra bien, señor?”, y Paul, hecho un ovillo en el suelo, arrastrándose para impedir que su empleado entre en el vestuario, responde con la voz rota que sí, que ahora sale, que no pasa nada, en la soledad de su propio infierno, del infierno que se ha desplegado ante sus ojos en toda su magnitud.
………………


Diálogos de Paul Rusesabagina:


domingo, 3 de agosto de 2008

Zoo-sociología de la de antes.

Cito de memoria una lectura de un libro que perteneció a mi abuelo, maestro nacional desde los años 30 (al que por cierto desterraron a Gran Tarajal en la guerra, por jugar al dominó con socialistas de carné...).

Nunca conocí a mi abuelo, pero sí sus libros, de historias, de "lecturas" con moralina, el Catón, la enciclopedia, cuentos de Calleja: los que precedieron a la guerra, y los de después, los que mi madre odiaba porque obligaron a mi abuelo a comprarlos con parte de su exiguo sueldo de maestro (ya se sabe el dicho: pasa más hambre que un maestro' escuela...), mermando por tanto la "capacidad adquisitiva" de otras cositas más alimenticias: los libros con la pedagogía del régimen franquista no se podían comer (eso sí que era régimen... - perdón, qué malo).

Ahí va sin más la cita; no sé su autor, no sé su procedencia. Da de sí bastante. Que la disfruten.

Una hora duerme el gallo,
dos el caballo,
tres el santo,
cuatro el que no lo es tanto,
cinco el agustino,
seis el peregrino,
siete el caminante,
ocho el estudiante,
nueve el caballero,
diez el majadero,
once el muchacho
y doce el borracho.

La delgada línea que separa nobleza o juventud de la mala vida o desidia...


sábado, 12 de julio de 2008

Y 3: CATALINA PARK vs. Parque Santa Catalina: qué fue, qué es…

Busca que te busca por los interneses, encuentro esta entrada nostálgica sobre Lolita Pluma, el Parque de Santa Catalina -qué fue, qué es...-, y cita de la novela del escritor canario (de Agüimes, Gran Canaria) Orlando Hernández, Catalina Park.

Resulta llamativo encontrar en la página inglesa de AMAZON.COM tanta información sobre ORLANDO HERNÁNDEZ; ¡si es que su novela está incluso en la Biblioteca del Instituto Cervantes de Niuyó, Niuyó! (otra cosa es que el enlace funcione, oigan). También, al parecer, se encuentra en la Biblioteca del Instituto Cervantes de París...

No hay forma humana de encontrar la portada de la edición de Plaza y Janés, 1975, en internet; a ver si voy a tener que escanear el provecto ejemplar de mi provecta madre (que va a ser que no…). Curioso que en la ficha del libro de algunas tiendas en internet en español salga que es de Tenerife (¿???). Por 5 euritos se lo consiguen en maremagnum.com., entre otras webs, y si no les importa que esté usadito, por tres euros... o incluso, en otro sitio, por 1,20 €, ¡si es que el que no lo tiene es porque no quiere!

En el blog de Domingo Martín, de Agüimes, Gran Canaria, encontramos información acerca de un RECIENTE DOCUMENTAL SOBRE ORLANDO HERNÁNDEZ, nuestro autor de Catalina Park, que además fue uno de los pocos dramaturgos canarios “serios”, costumbrismos más o menos chorras aparte.

Y por último, dos enlaces que merecen su atención. Que conste que los leí después de redactar las entradas precedentes 1 y 2; pero es lógico que haya coincidencias, porque, como dice Lope, “el que lo probó [en este caso, el saborrrr de la ciudad, "my town", de los 70 y hasta los 80], lo sabe”…
-Artículo de Juan Cruz publicado en El País (dónde si no), sobre las dos capitales canarias, Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife (fechado el 31 de agosto de 2003).

-Destacamos: Las Palmas de Gran Canaria, ficción y realidad (ensayo), por Carmen Márquez; recomendable, sobre todo para no iniciados (jejejeeee), aunque no estoy de acuerdo con esta afirmación de la autora:

"A pesar de que en Las Palmas de Gran Canaria no se ha dado la novela ni la poesía urbana, sí hay una serie de escritores en los que se pueden rastrear referencias aquí y allá de la ciudad..."


Citas de dicho ensayo:

"(….) en torno al Parque se generó un ambiente cosmopolita al que se acercaban muchos a buscar nuevas sensaciones, conversación, compañía, etc. Un lugar atrayente, pleno de misterios, sobre todo para los jóvenes. Además de esto, Catalina Park es también una muestra perspicaz del mundo artificial y ficticio que propicia el turismo, crea en ciertos habitantes la fantasía de asir un mundo nuevo, una vida llena de placeres. El problema es que los jóvenes no aciertan a comprender que la vida de los turistas en la ciudad es un mero paréntesis, ellos, en cambio, pretenden vivir de este modo todo el año. Se mueven alrededor del turismo, su principal ocupación es ligar extranjeras y el deseo del dinero fácil y rápido, uno de los prototipos es Pipo, quien "sin conocer profundamente idioma alguno, sabía lo suficiente como para entendérselas en sueco, francés, inglés y alemán, aunque por falta de palabras tampoco se perdería un ligue con cualquier danesa o con la visitante que fuera". Junto a los jóvenes atraídos por el esplendor y la libertad de estas calles, hay toda una tipología de solitarios, artistas, vendedores ambulantes, sablistas, esporádicos visitantes, estudiantes, etc. como dice el autor:

Nórdicas bellas, sugestivas nigerianas, japoneses semidormidos, sudamericanos, alemanes, griegos y marroquíes, mezclados todos entre los elementos nativos, que componen el atrayente mestizaje en el que se confunde el no sé qué ibérico con la restallante dulzura del isleño. (pág. 18)

Personajes todos que, al igual que los bares y discotecas, tuvieron su correlato real, de los que quedan vestigios en la ficción: El Dátil/La Támara, La Cotorra/La Cacatúa, El Relámpago/El Rayo, El Hipódromo/El Derby, etc.
De entre los personajes, el único que conserva su nombre real es Lolita Pluma, indiscutible "Musa" de la zona –de la que, por cierto, han instalado una escultura que en nada le hace honor–, que sorprendía cada día con sus curiosas indumentarias: "Rojo, verde, azul, violeta, blanco, naranja, malva, multicolor su estela cualquier otro día. Pasará siempre en color diferente, porque se cambia a diario de los pies a la cabeza, que por algo es el camaleón más voluntarioso y pintoresco del Catalina Park". Se trata de un personaje cariñosamente descrito por el autor, quien destaca su señorío, la "primera hippie pura de la isla", su amor a los animales, etc. Personaje de sobra conocido, es imposible pensar en el Puerto sin ella, pues fue uno de los principales miembros de la geografía humana y urbana de Las Palmas de Gran Canaria.

(.................)

Catalina Park es una novela polifónica, una suma de diversas historias y modo de vida de alguna de las personas que vivieron esos años iniciales del turismo que cambiaron la zona del Puerto, no sólo porque la geografía humana se alteró absolutamente sino también la urbana. Ambas con el mismo frenesí y desenfreno. Fueron años de cambios y apertura con todas sus ventajas e inconvenientes. Para Mario y sus amigos la ciudad turística fue un monstruo que se los tragó por querer participar en el desenfreno de sus noches; en cambio, para otros significaba una bocanada de aire fresco dentro de la España represora y gris de aquellos momentos."


(...................)

De tanto cosmopolitismo que estamos que ya da hasta repeluz, miren el archivo canario - alemán de Armin Hundertmark, fotógrafo. Naveguen, naveguen, que no deja el tío capturar ni una imagen… (alemanes e ingleses, como en Madeira, como en Baleares, siempre descubriendo y disfrutando estas islas, desde tiempos inmemoriales: vean mapa alemán de 1550, en el archivo Kanarischen de Armin...).

Exemplar einer Cosmographie, mit aufgeschlagener Seite über Ingelheim, im Ingelheimer Rathaus
Foto: Geißler

En el apartado Armin Hundertmark - Archiv – Postcards, las seis postales finales (abajo, abajo, sigan abajo en la página de Hundertmark) pudieron perfectamente ser vendidas a algún turista deutschland por la propia y vera Lolita Pluma, junto con sus chicles exóticos (entonces, en la Península, sólo había Bazooka y poco más -nota para otra entrada- ) de fresa, plátano, menta…


Lolita Pluma, Catalina Park, o tempora, o mores… (2)

El compositor Braulio (sí, ¡qué pasa!; los eurovisivos lo recordarán...) creó una canción para el grupo grancanario Los Gofiones sobre la figura de Lolita Pluma; aquí pueden leer la letra de la canción Lolita Pluma de este grupo (nota: “ruin” en el habla canaria significa, entre otras cosas, “travieso”, "malcriado" -referido a niños-).

http://youtube.com/watch?v=DmmMkeLitGY





Lolita Pluma, Catalina Park, o tempora, o mores... (1)


“ Rebotada” del blog de Chamán Triste y el Dr. Krapp, y en concreto de su entrada Rosas de trapo: Volviendo a Las Marías, plantifico aquí, sin originalidad mardita, una entrada sobre un personaje de LPGC, ya fallecido, que (dicen los que entienden y redactan periódicos) “forma parte del imaginario popular” de la ciudad: Lolita Pluma, a quien conocí de niña, y temí, como suele pasar con estas personas (que no personajes) marginales dentro de una sociedad urbana que las pseudotolera. Tenía una lengua, la señora... Solía llevar caja de cartón repleta de chicles Adam's americanos de muchos sabores y postales para los turistas. Alimentaba gatos tiernamente, y su guardarropía y maquillaje eran dignos de una peli de Almodóvar.

En el anuario de 1987 de la edición digital del periódico Canarias7 podemos leer su obituario:
‘Santa Catalina Park’ pierde a Lolita Pluma
Lolita Pluma es uno de los personajes más extravagantes, populares y entrañables que ha tenido Las Palmas de Gran Canaria. Lolita falleció el 21 de febrero, a las nueve de la noche, en el Hospital lnsular, aquejada de graves problemas estomacales y por una inflamación en el hígado. La noticia de su fallecimiento causó dolor y consternación entre sus abundantes amigos del parque de Santa Catalina. Era una enamorada de los gatos; alimentaba a todos los que se encontraba. Lolita nació accidentalmente en La Isleta, un 4 de marzo de 1904, aunque su familia procedía de Arucas. Conoció el parque Santa Catalina de niña por medio de su abuela que la llevaba allí cuando bajaba a la capital grancanaria. El apodo de pluma le viene de herencia. Ya se lo llamaban a su abuelo y a su padre porque eran de los pocos que sabían escribir a plumas en aquel entonces. Se casó, se separó y se vino al parque Santa Catalina, donde se dedicó a vender flores de papel y luego sus fotografías.


Si es que los apodos o "nombretes", como aquí se dice, se heredaban. Como en tantos sitios, supongo.

(Otros personajes -personas- de Las Palmas de Gran Canaria, aunque de distintas épocas -yo sólo conocí a Lolita-: el trío completo: Lolita, Andrés el Ratón y Pepe Caña Dulce. Aunque se quedan atrás otros más lejanos, como la Perejila).

En otros sitios se dice que Lolita Pluma fue prostituta en sus años mozos, aunque no sé yo, con esos padres cultos. Chi lo sá. Procaz y deslenguada, sí que era, pero también es que le tiraban de la lengua, para reírse, y contaba con el salvoconducto de su supuesta locura para salvarse de guardias urbanos con sahariana y salacot y demás preservadores de la moral al uso.

En esta versión de la historia, la decadencia de su belleza la llevó a afearse aposta, como una visión de sí misma en el espejo del Callejón del Gato ("pa fea, yo"), rebeldía o burla contra el tiempo, el que todo lo puede.

Como pasa con tantas "señas de identidad" reales o fabricadas de muchas comunidades, de la desgracia (o no; repito: quién sabe...) de esta mujer luego se hicieron loas y homenajes. No había entonces Bienestar Social. Por lo menos no la encerraban por la Ley de Vagos y Maleantes...

Buceando en internet, arribo a una curiosa web titulada “Los animales tienen la palabra”, donde el autor incluye gente que, a su juicio, defendió a los animales; personas tan dispares como Larra, Lope de Vega (se copian textos suyos en contra de la llamada fiesta nacional, ugh, qué fatiga, la matanza de toros), y… Lolita Pluma. Recogemos de esta web:

En el año 1904 nace Doña María Dolores Rivero Hernández popularmente conocida como Lolita Pluma. Entrañable personaje popular de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria (España). Lolita Pluma, icono de imagen extravagante que trascendió el ámbito local y alcanzó conocimiento y atracción internacional. En el escenario cosmopolita de Santa Catalina fue una auténtica figura, que concentraba todas las miradas y provocaba todos los comentarios. Su imagen dio la vuelta al viejo continente en los álbumes domésticos de mucho hogares de Estocolmo, Gotemburgo, Oslo, Londres, Amsterdan y otros mucho lugares, habrá más de una fotografía con la imagen de Lolita, en la que aparece su rostro lujuriosamente pintado, su pelo sujeto con cintas de colorines y los perros y gatos que la acompañaban permanentemente.

Era la época de Catalina Park, título de una novela del escritor canario Orlando Hernández, de la llamada "narraguanche", especie de boom narrativo isleño a la par que el hispanoamericano, aunque menos; el bullicio cosmopolita de los años 70, caóticos, destrozadores de patrimonio histórico pero hacedores de fortunas y de juergas y turismo europeo sin salir de la ciudad, sin ir todavía a las dunas del Sur, remanso de la Playa de Las Canteras; años de caciquismo y a la vez de cultura emergente que hacían de la capital grancanaria una ciudad única en España, con su puerto franco, su teatro original, su duty-free, sus mil razas, mil nacionalidades, cartas de restaurantes en sveringe, en suomi, en "doschland" (je), francés e english spoken hasta para las prostis; la flota soviética (aún queda el nombre en las cías. de LP: SOVHISPAN, ni perestroika ni ná: somos así -lean el enlace, que tiene jugo...-), y la coreana desembarcando día sí día también a arrasar los recién nacidos cines X, las calles de mujeres que fuman y las tiendas de los pacificos hindúes (las púberes temerosas de Dios teníamos que apartarnos a su paso, madre cómo venían, más salidos que el pico de una mesa: fijo te agarraban una teta, aunque fueras cual tabla del planchado, o del altiplano; luego dicen que por qué algunas somos feministas -anoto: idea para otra entrada-); quintos de la mili llevándose a mansalva cartones de tabaco americano-americano, jeans Levis etiqueta roja y aparatos electrónicos comprados en las tiendas de los indios; entrada en Barajas para vuelos procedentes de Canarias en terminal aparte y con aduanero feroz, y el famoso cambulloneo, que, si bien fue, strictu sensu, anterior en el tiempo, su espíritu isletero y buscavidas perduró más allá de la posguerra (le dedicaremos otra entrada al cambullón o cambuyón, si no me da por procrastinar más de la cuenta; ya adelanto que la autoproclamada y muy subvencionada "Academia Canaria de la Lengua" -sic- da una muy mala acepción o explicación de esa palabra, a mi gusto).

Volviendo a Lolita:

Blog de cocina donde se menciona a Lolita Pluma y una receta de cherne -que noooo es el merooo- (Nota: el hotel mencionado en este blog es el Don Juan, para los que tenemos una edad… Para los que tienen menos, será Los Bardinos o el AC Hotel Las Canteras… Cilíndrico y singular antes de que se inventara el término para los edificios que afean las calles de las ciudades que se quieren cosmopolitas sin serlo (no es el caso de Las Palmas de Gran Canaria, o no lo fue, aunque pudiera serlo, a este paso, con el adocenamiento reinante).

Continuará...

P.D. Prometo jamón ibérico de bellota para quien me diga cómo leshes se activa la reproducción en orden aleatorio de la playlist; estoy empezando a tener pesadillas (despierta, que es lo grave) con banda sonora de Rehab, de la Amy W.

viernes, 13 de junio de 2008

JAR: aquí traigo botones.

José Antonio Ramos, dando su particular versión de ROQUENUBLO.
Homenaje a José Antonio Ramos - ROQUENUBLO
Autor: CANARIA 09 en YouTube
Link: http://www.youtube.com/watch?v=HijkdUw9IdE


El más clásico JAR con su maestro: José Antonio Ramos con Totoyo Millares. Mazurka.
Autor: KANARION2 en YouTube, link: http://www.youtube.com/watch?v=rd14Ps9HmyA



Videoclip promocional del disco "Y" con José Antonio Ramos y Andreas Prittwitz.
http://www.youtube.com/watch?v=hnDcfClm9T4



Tema original de José Antonio Ramos, incluido en el CD de Yone, "La Otra Orilla"
Tan jóvenes, maestro y aprendiz. El timple sigue sonando. Título de la composición: ME SUENA.
http://www.youtube.com/watch?v=g-JFSUpe3rw


Y PARA TERMINAR, PARA MÍ, LA WEB O EL BLOG MÁS AUTÉNTICO: WAWEROS.COM (guagüeros: ‘conductores de autobuses’). La afición en Canarias a los rallys (o rallies, yo-qué-sé) es tremenda.
Cito: LA STADIUM RACE HOMENAJEARÁ AL TIMPLISTA JOSÉ ANTONIO RAMOS, RECIENTEMENTE FALLECIDO.
JAR junto a SHERPA, de Barón Rojo.
HIMNO DEL STADIUM RACE – ROCK AND TIMPLE, VERY JAR!
http://www.canarias7.es/articulo.cfm?Id=98978 http://es.biz.yahoo.com/06062008/185/organizadores-stadium-race-rendira-homenaje-jose-antonio-ramos.html
http://www.youtube.com/watch?v=PkLgIHrsJxw






Murió José Antonio Ramos. Hasta siempre, JAR.


Tengo como mil archivos sobre JAR.

Es el maldito / bendito internet.
(Primera advertencia: no sé por qué, el archivo sonoro que he incluido, más abajo, de un concierto en Radio 3, apenas se ve... Búsquenlo y pulsen, please. Suban los altavoces. Escúchenlo. Merece la pena.)

Llevo retrasando una entrada sobre José Antonio Ramos, artista canario, imaginativo y solidario, compositor, maestro e intérprete de timple, fallecido el día cuatro de este mes a la edad de 38 años, hombre rico en amigos, casado y padre de una niñita, y soy incapaz de dejar de recopilar grabaciones suyas, información, homenajes, imágenes, vídeos…


La conmoción en Canarias por su muerte ha sido inigualable, y así lo reflejan los medios y la masiva intervención de lectores que dejan su pésame y su dolor sorprendido, hasta indignado, por esta muerte inesperada:

http://www.canarias7.es/articulo.cfm?id=98742


http://www.laprovincia.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008060500_15_155537__CULTURA-Jose-Antonio-Ramos-muere

La Provincia, domingo 10, El timple herido:
http://www.laprovincia.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008060800_15_156319

El acorde más amargo:
http://www.laprovincia.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008060600_15_155894

Carlos Núñez: NOS VEMOS EN SAN BORONDÓN: http://www.laprovincia.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008060600_15_155892__Cultura-VEMOS-BORONDON-Carlos

JOSÉ ANTONIO, MI HIJO (de Totoyo Millares, su maestro):

http://www.laprovincia.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008060500_15_155653__Cultura-JOSE-ANTONIO-HIJO-Totoyo-Millares

Me da mucha pena. Y lo admiro mucho. Lo admiraré siempre. No sólo por su obra construida, sino por su obra por construir, su incesante creatividad, su curiosidad innata, su espíritu abierto, isleño y viajero, su generosidad, su ambición humilde (qué oxímoron).


OTRO PERIÓDICOS Y MEDIOS: Periodistadigital, Público, El País, El Mundo, otra vez El País, necrológicas varias, Músicas del Mundo, multitud de blogs, homenajes…

Los advierto: los voy a tupir a material sobre JAR. Esto sólo es el principio. Dicho queda.

José Antonio Ramos interpreta 'Lenidanza' (Conciertos de Radio 3). De la web de RTVE. Música y voz de JAR.
El famoso timplista canario interpreta una canción de su álbum 'Jeito'. (20/11/02). (Nota: Jeito: voz portuguesa o lusismo conservado en el habla canaria, según la cuarta acepción que viene en este diccionario. Indudablemente, JAR tenía mucho jeito…)








P.D. CURIOSIDAD: RASTREANDO A JAR POR LA RED, VEO QUE APARECE UNA BREVE NOTA SOBRE SU FALLECIMIENTO EN “GARA”, POR SU COLABORACIÓN CON KEPA JUNQUERA (PRÁCTICAMENTE ES LO ÚNICO QUE MENCIONAN). GOOGLE, MUY LISTO ÉL, ANUNCIA EN LA MISMA PÁGINA DE GARA DONDE SE RESEÑA LA NOTICIA, LA WEB DEL ¿PARTIDO? “CENTRO CANARIO INDEPENDIENTE” (EIN??) QUE NO ACABA EN .ES, NI .ORG, NI .COM, SINO EN .EU.

QUÉ COSAS…



viernes, 21 de marzo de 2008

Tarzán en Nueva York



PELÍCULAS DE AYER Y HOY

Qué diferencia hay entre las películas (y no pelis, como yo misma digo ahora, no sé si por influencia de mi hija de 8 años o de los chats -abreviar, abreviar...) que veíamos de niños y las que programan ahora en horario infantil. Y no lo digo sólo por la bazofia "adulta" de supuesto color rosa, o amarillo, que ven los niños españoles, ni los realities, las series sangrientas y sádicas "no aptas para menores de 13 años" (???? ¿aptas para quién?), etc., sino también incluso aquellos programas y films que se producen y ruedan específicamente para el público infantil.

Antes sólo había películas para niños en la tele los sábados por la tarde; todo un ritual, después de ver la serie de turno (costumbre que ya me pilló mayorcita: ocho o nueve años, la edad ideal para coleccionar estampitas o cromos), fuera esta la lacrimógena Heidi o el pesado de Marco, o bien Mazinger Z y su Afrodita ("¡pechoooos... fueraaaa!"), o bien Orzowei, Nacida libre, yo qué sé.

La antigua TVE, la Uno, of course, (la UHF no llegó a Canarias hasta muuuy tarde) nos dio un cursillo acelerado de géneros o subgéneros fílmicos: si tocaba una de guerra, el aburrimiento estaba asegurado, igual que la mayoría de las del Oeste (aunque a mi padre, siempre tan terrorífico, le gustaba empezar a verlas para luego pasar al ronquido camionero versión diésel, con intermitentes vueltas a la conciencia en que preguntaba "qué ha pasado, qué ha pasado"... Recuerdo que a mi padre le gustaban especialmente las escenas de peleas en el bar, y las bélicas de mucho honor).

¿Qué películas preferíamos en casa, de niñas, my sisters and I? Las históricas, y de aventuras, por supuesto (era imposible que fuera histórica y no de aventuras): aquellas de atrezzo inverosímil, bigotillo de Errol Flynn, mallas de Burt Lancaster con tupé, y peinados escultóricos, pechos de misil y labios carnosos de las protas... También las de piratas (qué rabia cuando salían los corsarios de Her Majesty la pelirroja semicalva hundiendo los galeones de los malvados españoles); las de fantasía tipo las Mil y una noches, con Simbad el marino luchando contra monstruos, o bien con sus decorados de tules y cien cestas caídas por el suelo entre burros y camellos en la persecución de turno; las basadas en novelas famosas, de Verne, o Moby Dick, rodada en Gran Canaria; La isla del tesoro de Stevenson; las bíblicas o asín, interminables y mil veces vistas, como Ben Hur, la Túnica sagrada, los Diez mandamientos... Y qué decir de los peplum, y por supuesto, las de romanos (casi siempre en la línea bíblica apuntada).

Pocas comedias, realmente, muy poquito humor explícito (mejor los diálogos chispeantes de los guionistas de la edad dorada de Hollywood), a diferencia de la línea que se da desde mediados de los 60-70 hasta ahora en las películas específicamente dedicadas a niños, protagonizadas por chiquitos, pedantes pandillas y estereotipos yankees que nos asombraban al principio pero que hoy reconocemos perfectamente: el "fracasado" gafotas, el inadaptado (nerd) listísimo, las animadoras tontitas y crueles, la chica poco agraciada pero de gran vida interior, los atléticos y descerebrados futbolistas del instituto o high school, etcétera. El engendro de Verano azul abrió las puertas nacionales a toda esa morralla extranjera que no tardó en instalarse tanto en el cine como en los televisores y lo que es peor, en la vida real.

Los programadores de TVE, en mi infancia, debían de tener un código en que estaban prohibidas las películas policiacas o de intriga, lo que ahora llaman thrillers (esas, por la noche, como el cine negro en general, no fuéramos a viciarnos con Boggie y la Bacall, o bien con alguna femme fatal de pulserilla en el tobillo y hombreras, o la perversa Bette Davis), las comedias románticas (mariconadas, las justas), y las pelis que mi madre llamaba "fuertes" (mamá sostuvo durante años, ya no tanto, aunque a veces vuelve por sus fueros, que las películas españolas y toda aquella extranjera rodada después de 1965 eran inventos disparatados de mentes libidinosas, que no tenían nada que ver con la realidad casta de la España que ella vivía). Ni Hitchcok, ni cualquier película que implicara mínimamente pensar. Menos mal que no nos quitaban la algarada salvaje de los hermanos Marx, ni musicales con la mula Francis (horreur), que los otros musicales, excepción hecha de El mago de Oz, y alguna parida del horrendo Mickey Rooney con la Garland (ah, y aquellas de La ciudad de los muchachos, qué edificante) eran más de mayores... ya se sabe, los enredos amorosos y los equívocos entre claqué y claqué...

En ese código de TVE se debía de considerar que a la infancia nos iban de maravilla, para nuestra educación sentimental, los puñetazos sin cuento y las borracheras salvajes, los indios despiadados y malísimos, y los hunos, los incendios, saqueos, y hasta las torturas de la II Guerra Mundial, incluido el puente sobre el Río Kwain, Operación Birmania, algunas de gángsters. En resumen: para unos "ideólogos" tan pacatos, resulta curioso comprobar que, excepción hecha de la perra Lassie y alguna más de Liz Taylor jovencita, rompiéndose huesos al caer del caballo, las niñas españolas nos tragábamos unas películas seleccionadas para los niños (varones, I mean) españoles. Eso sí que es igualdad. Repito: mariconadas, las justas.

Pero nos gustaban, oh sí, cómo nos gustaban. Antes del plasta de Garci. En realidad eran películas hechas para mayores, sólo que para adultos de hacía 30 ó 40 años. Y se ve que los adultos de hacía 30 años, en América, "esa desconocida", eran bastante infantiles. Los sistemas de valores eran claros, nítidos, reconocibles. Las películas, eficaces y muy didácticas, pero sobre todo entretenidas. Las películas que le gustaban a mi madre... Los héroes, guapos hasta el paroxismo, aunque muchas veces con cara de palo (ese Alan Ladd sin despeinarse, Robert Taylor enseñando siempre el mismo perfil -el iluminador debía de volverse loco-...); ironías, poquitas, que ni Clark Gable ni Cary Grant, ni siquiera James Stewart, se programaban para las tardes de los sábados. Y el excelso Gary Cooper que estás en los cielos, solo ante el peligro. Stewart Granger y sus entradas canosas buscaban las minas del Rey Salomón, mientras Paul Newman y Robert Redford, los iconos sexuales del momento, se reservaban para las sesiones de mayores (de Brando y sus rebeldías, mejor ni hablamos, por no mencionar a James Dean). El programador de TVE nos mimaba con cuidado de somelier: para los niños, ni una peli que no estuviera al menos 30 años en barrica.


De esas tardes de sábado, Tarzán-Johnny Weissmüller, fue epítome y bandera. Nos pirrábamos por las películas del campeón de natación. Nada que ver con las imitaciones posteriores (eso, como sucedió luego con James Bond: entre Sean Connery y Roger Moore, dónde va a parar). Y no sólo por el grito singular de Johnny ni por su blancura nívea luchando con el cocodrilo avieso (mi hermana la mayor para entonces ya llevaba pegadas en sus libros de griego del bachillerato las fotos de Mark Spitz, bigotazo y cuerpazo -mínimo slip con bandera americana, que ni las barras ni las estrellas le cabían...- donde los haya, junto a los retratos de un jovencísimo jugador holandés del F.C. Barcelona... adivinen cuál). Los porteadores esclavizados de sus películas nos legaron una expresión que cualquiera hoy reconoce como suya: YUYU-YUYU, gritaban aterrorizados cuando los blancos querían obligarlos, so pena de escopetazo en el abdomen (o en la espalda, en plena huida brazos en alto: esos desagradecidos "desertores"...), a penetrar territorios prohibidos por alguna maldición, cargados como burros y haciendo fintas por el borde del desfiladero mientras los exploradores anglos se abanicaban y espantaban mosquitos con el rifle, sin quitarse jamás el pañuelo del cuello, a juego con la cinta del salacot.


Yuyu-yuyu... Mi hija sólo ha visto trozos de la película de Tarzán de Walt Disney, en dibujos. Pero sabe perfectamente qué significa que algo te dé yuyu. Larga vida a Tarzán.



miércoles, 20 de febrero de 2008

Digresión del Manifiesto en favor de la pereza

La pereza y la memoria.

Está científicamente demostrado que los perezosos tenemos poca memoria. Bueno, en realidad no sé si está científicamente demostrado (también habría que ver qué se entiende por “científico” a estas alturas, y no crean que lo digo por Iker Jiménez ni por Muy interesante, ni siquiera por los psicoanalistas lacanianos et al), pero a mí me parece indudable y me da pereza comprobarlo en Internet u otras fuentes con más solera aunque igualmente, o más, trabajosas (ríanse, ríanse los avezados internautas: a mí me cuesta menos abrir una enciclopedia, aunque tenga que desplazarme a la Biblioteca Pública, que navegar entre las algas y rémoras de la llamada red).

¿Por dónde iba…? Ah, sí: que los perezosos tenemos poca memoria. O una memoria singular, selectiva (sin que uno conozca ni domine los mecanismos que operan para dicha selección), aleatoria y a veces alterna, como la corriente. Memorias paralelas donde se confunden lo vivido y lo aprendido, lo inventado y lo soñado, lo temido, lo repudiado, lo añorado. Lo que fue y lo que debió ser, como decían los clásicos que debía mostrar la tragedia a sus protagonistas: el hombre, convertido en héroe, no como es, sino como debe ser. La memoria nos devuelve el pasado, pero también lo confunde.

Otra característica que tenemos los perezosos es que solemos salirnos bastante por la tangente, como queda demostrado. Cuán trabajoso y esforzado -incluso forzado- resulta articular un discurso expositivo-argumentativo coherente. Cuán delicioso, sin embargo, dejar que fluyan muellemente las palabras incluso antes que las ideas, sin ponerles freno. Y quién me impide a mí que me deje llevar por esa corriente perezosa, relajada, gatuna, si no debo cuentas a nadie (Sangoogle no me oiga), ni me van a pagar a tanto la palabra, si no me va a leer ni mi madre (sobre todo ella, mi madre), ni es la hora aún de la cena.

Notas para otras posibles digresiones: discurrir de la conciencia, cómo trabajar su propia pereza, pereza y creación, perezosos ilustres, y... (vaya, ¡se m’ha olvidao!)