lunes, 7 de abril de 2008

Gangs of New York, Five Points, Cómo vive la otra mitad.

Lo que da de sí el insomnio...

Hay películas que jamás veré en el cine; puede que ni siquiera las vea en DVD; esto excluye toda premeditación y otras agravantes, aunque no la de nocturnidad, por supuesto. La lista de Schindler la he visto a cachos, el primero en la sala de cine cuando se estrenó, hasta que me cogí una angustia que me tuve que salir insultada ferozmente por mi entonces pareja, que se quejaba de los pellizcones que le atizaba en el brazo; el resto de fragmentos, en diversas reposiciones en la tele, nunca completa y en orden aleatorio, como una nueva versión de Rayuela o performance que me monto yo sola. Y así.

Películas que deseé ver, que tocaron mi imaginación, mi curiosidad, y hasta mi sentido de culpa y responsabilidad ("pero por Dios, ¿cómo que no la has visto?"), alentado por conocidos, amistades y lecturas de críticas y reportajes sobre las mismas. La verdad, llega un momento en que sabes tanto de la película, en esta época de promociones avant le film, que prácticamente ni te hace falta verla para participar en una animada discusión sobre la misma.

Hasta que un día, normalmente a los cuatro años o cinco de su estreno, te pillan desprevenida e inerme en el sofá, zappeando sin decidirte de una maldita vez a irte a la cama a pelearte con las sábanas, y entonces te atrapan y ya no hay tu tía.

De esta manera yo, que soy pusilánime e impresionable, por no decir cobardica que te cagas, vi El exorcista: la versión del director (la otra debía de ser la versión del productor y/o distribuidor, evidentment), acojonadilla y parapetada tras una muralla de dedos entreabiertos y almohadones, cual Tisbe que atisba su amado Píramo, pero con canguelo. Inciso: Encima mi hija imita con sorprendente perfección la voz de la niña del exorcista (también a Louis Armstrong cantando What a Wonderful World, pero eso es otra historia), cosa increíble dado el tono infantil y dulce de su voz, pero no sé de dónde saca la voz la niña esta, es decir, la mía, que a veces se entretiene en sobresaltarme, sobre todo cuando entra a hurtadillas en una habitación y estoy de espaldas.

El caso es que hace ya varios días (es lo que tiene almacenar borradores: este saldrá publicado el día 13 de abril con fecha del 7, y yo qué quieren que le haga) me tomó por sorpresa a las tantas de un sábado noche la película de Martin Scorsese Gangs of New York. Cuántas veces la tuve en mis manos en el videoclub y cuántas la deseché o pospuse, por las consabidas escenas de violencia, la dureza de la historia (o de la Historia), las barbaridades que leí en su día sobre la época y sucesos que relataba. Auténticas salvajadas en la democracia norteña, y de la costa Este, de la América naciente.

Y eso que contaba con el "salvoconducto" de las muy conocidas caras de los actores (DiCaprio, poddió, con esa cara de niñato; aunque reconozco que no es mal actor, pero es verlo y acordarme del Titanic; Cameron Díaz, a la que me costará ver sin acordarme de su particular gomina en Algo pasa con Mary; y Daniel Day-Lewis, de irlandés practicante en Mi pie izquierdo, The Boxer o En el nombre del padre, a "nativo xenófobo anti-irlandés", qué ironía). Ver una película donde reconoces a los actores, a los que has visto en roles tan diferentes, te produce el efecto de distanciamiento, necesario para la lectura moral y la catarsis, que preconizaba Bertolt Brecht, o simplemente ver estrellas holliwoodienses interpretando personajes descubre el artificio, la puesta al descubierto del recurso, como explicaban los formalistas rusos cuando intentaban dilucidar en qué consiste la condición de artístico, de literario, la "literariedad" de la que hablaba a principios del XX Víctor Shlovski (anda que no se ha discutido sobre la literaturwissenschaft).

Total, que fue ver la película (gracias a Dios, la mitad del metraje: la pillé empezada), impresionarme (sí, soy impresionable) y empezar a indagar en internet, esa herramienta infernal... Quería datos, quería datos, estaba poseída cual mi hija cantando a lo Louis Armstrong, en pleno ataque asperger, como dice Lirón... Quería recuperar los artículos que había leído en los dominicales de hacía ¿cuántos años? ¡Ya seis, madre mía! Quería leer toda aquella truculencia. Quería verificar que la carga de la marina contra la propia ciudad de Nueva York no era un invento de guionistas, como tampoco lo eran las matanzas de negros, el asalto a orfanatos, las luchas encarnizadas en todo el sentido de la palabra, carne, sangre, desgarramientos, luxaciones y esguinces, qué dolor, con armas inverosímiles propias de trogloditas. Por cierto, no sé si serán cosas mías, pero la escena en que aparece el amigo de Amsterdam (DiCaprio) ensartado en los pinchos herrumbroso de una verja, me recordó otra escena vista hace muchos años y que aún no se me ha borrado, junto con otros horrores sádicos, pedófilos y asesinos, de Novecento, en que el malo malísimo Attila (qué nombre), interpretado por Donald Sutherland, incrusta a una buena señora en otra verja -qué mal rollo dan estos pinchos a la puerta de las casas, oiga, accidente del personaje de Gregorio Pérez, perdón, Gregory Peck de niño, en Recuerda de Hitchcock, incluido...

Y así fui recalando en estos puertos:


Gangs of New York -- http://www.labutaca.net/53berlinale/gangsofnewyork.htm

Gangs of New York -- http://es.wikipedia.org/wiki/Gangs_of_New_York

Ya era cuestión de indagar más allá de la película, en la historia del Manhattan de los años 40 a 60 decimonónicos.

Five Points, Manhattan -- http://es.wikipedia.org/wiki/Five_Points%2C_Manhattan

Y encontraba una estas páginas, curiosas, donde el Gobierno de NY pretendía limpiar en parte la mala fama de Five Points, restando importancia a las peleas bestiales y aportando como pruebas de "normalidad" en la vida de la zona, entre otras, las piezas de la vajilla de una señora que tenía una panadería (lo juro) (Nota: tras el 11-S apenas quedaron restos de los objetos encontrados en las excavaciones; resulta interesante, curioso, hasta conmovedor, ver la "película" que se montan con cuatro cositas).

Para mí fue imprescindible contar con el Diccionario de Cambridge en estas lecturas, y eso que muchas expresiones yanquis no aparecían. Así pude enterarme de lo insalubre de las actividades de la zona, o de qué es un "privi".

Sitio Oficial (en inglés) de la excavación arqueológica de los Five Points por el Gobierno Federal
The Five Points Site: Archaeologists and historians rediscover a famous nineteenth-century New York neighbourhood -- http://r2.gsa.gov/fivept/ --- http://r2.gsa.gov/fivept/fphome.htm

Recreación de Paradise Square (qué ironía), en Five Points, por Scorsese


De la página oficial de la excavación arqueológica de Five Points hecha por el Gobierno Federal de New York, paso a embeberme en los enlaces, algunos demasiado complejos para mi ya cansadas entendederas, sobre arqueología e historia de EE.UU. y en particular de la ciudad:

Archaeology and History on the WWW -- http://r2.gsa.gov/fivept/archlink.htm

Y es así como llego a una joya que no puedo dejar de recomendar, totalmente gratuita y al alcance de cualquiera (recuerden, el Cambridge's Dictionary, oh Lord), que ayuda a comprender la Nueva York de hoy, o al menos la que tenemos en la retina de telespectadores o espectadores a secas: esos infames y mastodónticos edificios de diminutos "apartamentos", en los que nunca funciona la caldera y los vecinos odian al casero, que vemos en las series y películas de polis, cuando dan la patada a la puerta los del FBI y salen volando por la escalera de incendios los sospechosos, o bien huyen por tortuosos pasillos con mugrientos niños jugando, prostitutas sin alas, yonkis y mucho, mucho afroamericano e hispano con pistola.

How The Other Half Lives - Jacob Riis' photographic study of poverty in late-nineteenth century New York City -- http://www.cis.yale.edu/amstud/inforev/riis/title.html

LIST OF ILLUSTRATIONS: http://www.cis.yale.edu/amstud/inforev/riis/illustrations.html

Textos e imágenes disponibles, impresionante. Ni las Hurdes, vamos. Vean por ejemplo las "literas" o catres (bunks) donde se amontonaban los inmigrantes que llegaban a razón de 15.000 al día, la clase proletaria y el lumpen, los refugios improvisados de niños, mujeres y hombres en una pobreza abismal.

Nada que ver con la imagen de una época coetánea, tan estéticamente amable, al menos en apariencia (aún recuerdo, y la vi hace lustros, la fastuosa puesta en escena, decorados, vajillas, flores, lámparas, carruajes...) de la película, también protagonizada por Day-Lewis, La edad de la inocencia (1993), igualmente de Scorsese.

Bandit's Roost, de Jacob Riis (Cómo vive la otra mitad)

¿Empezaría aquí , en este puestillo de ropavejero del barrio judío, el imperio de los vaqueros o jeans Levys...? Riis recoge imágenes de italianos, chinos, negros, irlandeses, judíos... Cómo malvivían, cómo trabajaban en burdos talleres insalubres, sobre todo dedicados a la confección; cómo morían de hambre, cómo se refugiaban los "tramps" (vagabundos, "sin techo": una larga tradición) en cualquier lado, expuestos a las inclemencias del tiempo neoyorkino, cómo se agrupaban en bandas o gangs, cómo robaban... las personas que construyeron América.

Ojalá supiera más inglés americano, y sobre todo mejorara mi listening comprehension, que siempre estuvo y está fatal; me encantaría poder ver (y entender) los documentales de:

ASHP - The American Social History Project "Who Built America?" Educational Film Series - Five Points Documentary Film -- http://www.ashp.cuny.edu/docs-series1.html

8 comentarios:

Anónimo dijo...

VALE POR UN DOCTORADO EN:

*** Historia Newyorkina ***

p.d. pasaselo a Woody Allen, alucinará... ;-)

IALZA

Alma Cándida dijo...

¡Hombre! ¡Alguien se leyó el ladrillo que escribí! :-) Gracias, anónimo del S. XXI, cibernauta avezado y pacienzudo...

Nada que ver con el glamour y la intelectualidad europea de W. Allen y sus maravillosas películas. Parecen mundos, continentes, diferentes... América es así.

Fer dijo...

Eh, que yo también lo he leído, pero con más retraso que el menstruo de La Veneno.
He de admitir que soy de los pocos a los que la película les fascinó por su misma brutalidad, por lo bestia (y verídico) de la historia y por la brillantez de Scorsese. Otra cosa es que los hermanitos Weinstein se la cargaran en la sala de montaje...
Además, la película cuenta con dos avales de postín: Daniel Day-Lewis y Liam Neeson, dos actorazos como la copa de un pino por los que siento debilidad.

Alma Cándida dijo...

Querido Fer, la película es "horripilante", pero en el buen sentido (si lo hay).Que pone los vellos como escarpias, vamos.

Lo del menstruo (y el monstruo) de la Veneno, jijiji...
Un beso.

Fran Artiles dijo...

Excelente artículo a mí la película me fascinó, porque ya conocía esa leyenda oscura de los albores de la ciudad que posiblemente sea la principal imagen del Sueño americano (el vapor atestado de inmigrantes llegando a la bahía con la Estatua de la Libertad dando la bienvenida a una vidad quizás más dura que la que dejaban atrás en sus países de origen).

Saludos.

Alma Cándida dijo...

Estimado Fran Artiles: muchas gracias por leer la entrada y por su comentario. Me he pasado por su blog, y me llamó la atención el enlace a uno de la UD Las Palmas... :) (de fútbol, la verdad, entiendo muy poco, pero sus análisis del fútbol argentino parecen muy interesantes).
Saludos.

felipe dijo...

hace uns horas vi la peli.. wow.. es una de mis favorithas..

exelente producción.. sin duda..

olle, una cosa_??

no sabes que tipo de música suena en el sound track_??
ya sabes, el sonido se flautha y tamboress..
o cuando aoarece en la escena el interior de una cantina y cantan .. my dear anny.. recuerdas_??

emmm.. exelenthe post..
agradeceria que me pasaras la informacion que te oedi.. si la tienes.. xD..

seter_st@hotmail.com

saludos_!!

Alma Cándida dijo...

Hola Felipe: gracias por tu comentario. Ni idea de la banda sonora, pero seguro que San Google y la wikipedia solventarán tus dudas. Saludos :-)