Busca que te busca por los interneses, encuentro esta entrada nostálgica sobre Lolita Pluma, el Parque de Santa Catalina -qué fue, qué es...-, y cita de la novela del escritor canario (de Agüimes, Gran Canaria) Orlando Hernández, Catalina Park.
Resulta llamativo encontrar en la página inglesa de AMAZON.COM tanta información sobre ORLANDO HERNÁNDEZ; ¡si es que su novela está incluso en la Biblioteca del Instituto Cervantes de Niuyó, Niuyó! (otra cosa es que el enlace funcione, oigan). También, al parecer, se encuentra en la Biblioteca del Instituto Cervantes de París...
No hay forma humana de encontrar la portada de la edición de Plaza y Janés, 1975, en internet; a ver si voy a tener que escanear el provecto ejemplar de mi provecta madre (que va a ser que no…). Curioso que en la ficha del libro de algunas tiendas en internet en español salga que es de Tenerife (¿???). Por 5 euritos se lo consiguen en maremagnum.com., entre otras webs, y si no les importa que esté usadito, por tres euros... o incluso, en otro sitio, por 1,20 €, ¡si es que el que no lo tiene es porque no quiere!
En el blog de Domingo Martín, de Agüimes, Gran Canaria, encontramos información acerca de un RECIENTE DOCUMENTAL SOBRE ORLANDO HERNÁNDEZ, nuestro autor de Catalina Park, que además fue uno de los pocos dramaturgos canarios “serios”, costumbrismos más o menos chorras aparte.
Y por último, dos enlaces que merecen su atención. Que conste que los leí después de redactar las entradas precedentes 1 y 2; pero es lógico que haya coincidencias, porque, como dice Lope, “el que lo probó [en este caso, el saborrrr de la ciudad, "my town", de los 70 y hasta los 80], lo sabe”…
-Artículo de Juan Cruz publicado en El País (dónde si no), sobre las dos capitales canarias, Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife (fechado el 31 de agosto de 2003).
-Destacamos: Las Palmas de Gran Canaria, ficción y realidad (ensayo), por Carmen Márquez; recomendable, sobre todo para no iniciados (jejejeeee), aunque no estoy de acuerdo con esta afirmación de la autora:
"A pesar de que en Las Palmas de Gran Canaria no se ha dado la novela ni la poesía urbana, sí hay una serie de escritores en los que se pueden rastrear referencias aquí y allá de la ciudad..."
Citas de dicho ensayo:
"(….) en torno al Parque se generó un ambiente cosmopolita al que se acercaban muchos a buscar nuevas sensaciones, conversación, compañía, etc. Un lugar atrayente, pleno de misterios, sobre todo para los jóvenes. Además de esto, Catalina Park es también una muestra perspicaz del mundo artificial y ficticio que propicia el turismo, crea en ciertos habitantes la fantasía de asir un mundo nuevo, una vida llena de placeres. El problema es que los jóvenes no aciertan a comprender que la vida de los turistas en la ciudad es un mero paréntesis, ellos, en cambio, pretenden vivir de este modo todo el año. Se mueven alrededor del turismo, su principal ocupación es ligar extranjeras y el deseo del dinero fácil y rápido, uno de los prototipos es Pipo, quien "sin conocer profundamente idioma alguno, sabía lo suficiente como para entendérselas en sueco, francés, inglés y alemán, aunque por falta de palabras tampoco se perdería un ligue con cualquier danesa o con la visitante que fuera". Junto a los jóvenes atraídos por el esplendor y la libertad de estas calles, hay toda una tipología de solitarios, artistas, vendedores ambulantes, sablistas, esporádicos visitantes, estudiantes, etc. como dice el autor:
Nórdicas bellas, sugestivas nigerianas, japoneses semidormidos, sudamericanos, alemanes, griegos y marroquíes, mezclados todos entre los elementos nativos, que componen el atrayente mestizaje en el que se confunde el no sé qué ibérico con la restallante dulzura del isleño. (pág. 18)
Personajes todos que, al igual que los bares y discotecas, tuvieron su correlato real, de los que quedan vestigios en la ficción: El Dátil/La Támara, La Cotorra/La Cacatúa, El Relámpago/El Rayo, El Hipódromo/El Derby, etc. De entre los personajes, el único que conserva su nombre real es Lolita Pluma, indiscutible "Musa" de la zona –de la que, por cierto, han instalado una escultura que en nada le hace honor–, que sorprendía cada día con sus curiosas indumentarias: "Rojo, verde, azul, violeta, blanco, naranja, malva, multicolor su estela cualquier otro día. Pasará siempre en color diferente, porque se cambia a diario de los pies a la cabeza, que por algo es el camaleón más voluntarioso y pintoresco del Catalina Park". Se trata de un personaje cariñosamente descrito por el autor, quien destaca su señorío, la "primera hippie pura de la isla", su amor a los animales, etc. Personaje de sobra conocido, es imposible pensar en el Puerto sin ella, pues fue uno de los principales miembros de la geografía humana y urbana de Las Palmas de Gran Canaria.
(.................)
Catalina Park es una novela polifónica, una suma de diversas historias y modo de vida de alguna de las personas que vivieron esos años iniciales del turismo que cambiaron la zona del Puerto, no sólo porque la geografía humana se alteró absolutamente sino también la urbana. Ambas con el mismo frenesí y desenfreno. Fueron años de cambios y apertura con todas sus ventajas e inconvenientes. Para Mario y sus amigos la ciudad turística fue un monstruo que se los tragó por querer participar en el desenfreno de sus noches; en cambio, para otros significaba una bocanada de aire fresco dentro de la España represora y gris de aquellos momentos."
(...................)
De tanto cosmopolitismo que estamos que ya da hasta repeluz, miren el archivo canario - alemán de Armin Hundertmark, fotógrafo. Naveguen, naveguen, que no deja el tío capturar ni una imagen… (alemanes e ingleses, como en Madeira, como en Baleares, siempre descubriendo y disfrutando estas islas, desde tiempos inmemoriales: vean mapa alemán de 1550, en el archivo Kanarischen de Armin...).
sábado, 12 de julio de 2008
Y 3: CATALINA PARK vs. Parque Santa Catalina: qué fue, qué es…
Lolita Pluma, Catalina Park, o tempora, o mores... (1)

“ Rebotada” del blog de Chamán Triste y el Dr. Krapp, y en concreto de su entrada Rosas de trapo: Volviendo a Las Marías, plantifico aquí, sin originalidad mardita, una entrada sobre un personaje de LPGC, ya fallecido, que (dicen los que entienden y redactan periódicos) “forma parte del imaginario popular” de la ciudad: Lolita Pluma, a quien conocí de niña, y temí, como suele pasar con estas personas (que no personajes) marginales dentro de una sociedad urbana que las pseudotolera. Tenía una lengua, la señora... Solía llevar caja de cartón repleta de chicles Adam's americanos de muchos sabores y postales para los turistas. Alimentaba gatos tiernamente, y su guardarropía y maquillaje eran dignos de una peli de Almodóvar.
En el anuario de 1987 de la edición digital del periódico Canarias7 podemos leer su obituario:
‘Santa Catalina Park’ pierde a Lolita Pluma
Lolita Pluma es uno de los personajes más extravagantes, populares y entrañables que ha tenido Las Palmas de Gran Canaria. Lolita falleció el 21 de febrero, a las nueve de la noche, en el Hospital lnsular, aquejada de graves problemas estomacales y por una inflamación en el hígado. La noticia de su fallecimiento causó dolor y consternación entre sus abundantes amigos del parque de Santa Catalina. Era una enamorada de los gatos; alimentaba a todos los que se encontraba. Lolita nació accidentalmente en La Isleta, un 4 de marzo de 1904, aunque su familia procedía de Arucas. Conoció el parque Santa Catalina de niña por medio de su abuela que la llevaba allí cuando bajaba a la capital grancanaria. El apodo de pluma le viene de herencia. Ya se lo llamaban a su abuelo y a su padre porque eran de los pocos que sabían escribir a plumas en aquel entonces. Se casó, se separó y se vino al parque Santa Catalina, donde se dedicó a vender flores de papel y luego sus fotografías.
Si es que los apodos o "nombretes", como aquí se dice, se heredaban. Como en tantos sitios, supongo.
(Otros personajes -personas- de Las Palmas de Gran Canaria, aunque de distintas épocas -yo sólo conocí a Lolita-: el trío completo: Lolita, Andrés el Ratón y Pepe Caña Dulce. Aunque se quedan atrás otros más lejanos, como la Perejila).
En otros sitios se dice que Lolita Pluma fue prostituta en sus años mozos, aunque no sé yo, con esos padres cultos. Chi lo sá. Procaz y deslenguada, sí que era, pero también es que le tiraban de la lengua, para reírse, y contaba con el salvoconducto de su supuesta locura para salvarse de guardias urbanos con sahariana y salacot y demás preservadores de la moral al uso.
En esta versión de la historia, la decadencia de su belleza la llevó a afearse aposta, como una visión de sí misma en el espejo del Callejón del Gato ("pa fea, yo"), rebeldía o burla contra el tiempo, el que todo lo puede.
Como pasa con tantas "señas de identidad" reales o fabricadas de muchas comunidades, de la desgracia (o no; repito: quién sabe...) de esta mujer luego se hicieron loas y homenajes. No había entonces Bienestar Social. Por lo menos no la encerraban por la Ley de Vagos y Maleantes...
Buceando en internet, arribo a una curiosa web titulada “Los animales tienen la palabra”, donde el autor incluye gente que, a su juicio, defendió a los animales; personas tan dispares como Larra, Lope de Vega (se copian textos suyos en contra de la llamada fiesta nacional, ugh, qué fatiga, la matanza de toros), y… Lolita Pluma. Recogemos de esta web:
En el año 1904 nace Doña María Dolores Rivero Hernández popularmente conocida como Lolita Pluma. Entrañable personaje popular de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria (España). Lolita Pluma, icono de imagen extravagante que trascendió el ámbito local y alcanzó conocimiento y atracción internacional. En el escenario cosmopolita de Santa Catalina fue una auténtica figura, que concentraba todas las miradas y provocaba todos los comentarios. Su imagen dio la vuelta al viejo continente en los álbumes domésticos de mucho hogares de Estocolmo, Gotemburgo, Oslo, Londres, Amsterdan y otros mucho lugares, habrá más de una fotografía con la imagen de Lolita, en la que aparece su rostro lujuriosamente pintado, su pelo sujeto con cintas de colorines y los perros y gatos que la acompañaban permanentemente.
Era la época de Catalina Park, título de una novela del escritor canario Orlando Hernández, de la llamada "narraguanche", especie de boom narrativo isleño a la par que el hispanoamericano, aunque menos; el bullicio cosmopolita de los años 70, caóticos, destrozadores de patrimonio histórico pero hacedores de fortunas y de juergas y turismo europeo sin salir de la ciudad, sin ir todavía a las dunas del Sur, remanso de la Playa de Las Canteras; años de caciquismo y a la vez de cultura emergente que hacían de la capital grancanaria una ciudad única en España, con su puerto franco, su teatro original, su duty-free, sus mil razas, mil nacionalidades, cartas de restaurantes en sveringe, en suomi, en "doschland" (je), francés e english spoken hasta para las prostis; la flota soviética (aún queda el nombre en las cías. de LP: SOVHISPAN, ni perestroika ni ná: somos así -lean el enlace, que tiene jugo...-), y la coreana desembarcando día sí día también a arrasar los recién nacidos cines X, las calles de mujeres que fuman y las tiendas de los pacificos hindúes (las púberes temerosas de Dios teníamos que apartarnos a su paso, madre cómo venían, más salidos que el pico de una mesa: fijo te agarraban una teta, aunque fueras cual tabla del planchado, o del altiplano; luego dicen que por qué algunas somos feministas -anoto: idea para otra entrada-); quintos de la mili llevándose a mansalva cartones de tabaco americano-americano, jeans Levis etiqueta roja y aparatos electrónicos comprados en las tiendas de los indios; entrada en Barajas para vuelos procedentes de Canarias en terminal aparte y con aduanero feroz, y el famoso cambulloneo, que, si bien fue, strictu sensu, anterior en el tiempo, su espíritu isletero y buscavidas perduró más allá de la posguerra (le dedicaremos otra entrada al cambullón o cambuyón, si no me da por procrastinar más de la cuenta; ya adelanto que la autoproclamada y muy subvencionada "Academia Canaria de la Lengua" -sic- da una muy mala acepción o explicación de esa palabra, a mi gusto).
Volviendo a Lolita:
Blog de cocina donde se menciona a Lolita Pluma y una receta de cherne -que noooo es el merooo- (Nota: el hotel mencionado en este blog es el Don Juan, para los que tenemos una edad… Para los que tienen menos, será Los Bardinos o el AC Hotel Las Canteras… Cilíndrico y singular antes de que se inventara el término para los edificios que afean las calles de las ciudades que se quieren cosmopolitas sin serlo (no es el caso de Las Palmas de Gran Canaria, o no lo fue, aunque pudiera serlo, a este paso, con el adocenamiento reinante).
Continuará...
P.D. Prometo jamón ibérico de bellota para quien me diga cómo leshes se activa la reproducción en orden aleatorio de la playlist; estoy empezando a tener pesadillas (despierta, que es lo grave) con banda sonora de Rehab, de la Amy W.
martes, 15 de abril de 2008
Cosas que nunca leí
Como este artículo (o quizás estudio, o tal vez ensayo): MUJERES, MONSTRUOS Y CAPITALES, de Rodrigo Quesada Monge (1952), "historiador costarricense con publicaciones en varias revistas de América Latina. Tiene nueve libros sobre la historia económica, social y cultural de América Central y del Caribe. Premio Nacional (1998) de la Academia de Historia y Geografía de su país."
(Tomado de Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid, 2000)
El artículo de Quesada Monge se divide en:
- DISCUSIÓN PRELIMINAR.
- FRANKENSTEIN O EL MODERNO PROMETEO: LAS MONSTRUOSIDADES DE MARY SHELLEY (1797-1851).
- EL CONDE DRÁCULA: VAMPIROS, MUJERES E IMPERIOS.
- H.G.WELLS: LA INVISIBILIDAD DEL HOMBRE Y LA MUJER MODERNOS.
- 1984: LA PROFECÍA DEL PASADO.
- CONCLUSIONES.
Aún no lo he leído. Es más, quizá nunca lo lea. No me hago, pues, responsable de ideologías, moralinas, pedanterías posibles así como tampoco me arrogo el mérito de sus posibles (casi seguros, con esos títulos) aciertos.
Entrar en una librería o una biblioteca, (internet es la gran biblioteca de Babel, el sueño de Borges), y leer los títulos de los libros, de las revistas, los artículos, es como pasear, adulta y adusta, inapetente, por un bosque de golosina y caramelo: aún guardan mis papilas el recuerdo lejano de un apetito infantil no domeñado, ingenuo y al mismo tiempo irreverente, pero escoltan mis pasos con sigilo las sombras de Pereza y Desencanto…
Dilema
¿Cómo puede una ser tan perezosa y al mismo tiempo tan terca?
Así no hay quien viva.
Como decía Luis Landero en Juegos de la edad tardía: "el afánnnn"...
(No todo va a ser la wikipedia esta de los ..., oigan).
domingo, 13 de abril de 2008
No es que ande procrastinando (¿o sí?)
Copio aquí un regalo que me ha hecho un amable bloguero, y quiero compartir con ustedes.
(Mecachis, ¡¡se me olvidó la firma electrónica!!)
No es que ande especialmente perezosa, antes al contrario: el estrés es que me mata. Amontono borradores inconclusos. Bueno, no tantos. Alguno.
Abril ajetreado, este... Quién tuviera tiempo para pasear junto al mar.
lunes, 7 de abril de 2008
Gangs of New York, Five Points, Cómo vive la otra mitad.
Lo que da de sí el insomnio...
Hay películas que jamás veré en el cine; puede que ni siquiera las vea en DVD; esto excluye toda premeditación y otras agravantes, aunque no la de nocturnidad, por supuesto. La lista de Schindler la he visto a cachos, el primero en la sala de cine cuando se estrenó, hasta que me cogí una angustia que me tuve que salir insultada ferozmente por mi entonces pareja, que se quejaba de los pellizcones que le atizaba en el brazo; el resto de fragmentos, en diversas reposiciones en la tele, nunca completa y en orden aleatorio, como una nueva versión de Rayuela o performance que me monto yo sola. Y así.
Películas que deseé ver, que tocaron mi imaginación, mi curiosidad, y hasta mi sentido de culpa y responsabilidad ("pero por Dios, ¿cómo que no la has visto?"), alentado por conocidos, amistades y lecturas de críticas y reportajes sobre las mismas. La verdad, llega un momento en que sabes tanto de la película, en esta época de promociones avant le film, que prácticamente ni te hace falta verla para participar en una animada discusión sobre la misma.
Hasta que un día, normalmente a los cuatro años o cinco de su estreno, te pillan desprevenida e inerme en el sofá, zappeando sin decidirte de una maldita vez a irte a la cama a pelearte con las sábanas, y entonces te atrapan y ya no hay tu tía.
De esta manera yo, que soy pusilánime e impresionable, por no decir cobardica que te cagas, vi El exorcista: la versión del director (la otra debía de ser la versión del productor y/o distribuidor, evidentment), acojonadilla y parapetada tras una muralla de dedos entreabiertos y almohadones, cual Tisbe que atisba su amado Píramo, pero con canguelo. Inciso: Encima mi hija imita con sorprendente perfección la voz de la niña del exorcista (también a Louis Armstrong cantando What a Wonderful World, pero eso es otra historia), cosa increíble dado el tono infantil y dulce de su voz, pero no sé de dónde saca la voz la niña esta, es decir, la mía, que a veces se entretiene en sobresaltarme, sobre todo cuando entra a hurtadillas en una habitación y estoy de espaldas.
El caso es que hace ya varios días (es lo que tiene almacenar borradores: este saldrá publicado el día 13 de abril con fecha del 7, y yo qué quieren que le haga) me tomó por sorpresa a las tantas de un sábado noche la película de Martin Scorsese Gangs of New York. Cuántas veces la tuve en mis manos en el videoclub y cuántas la deseché o pospuse, por las consabidas escenas de violencia, la dureza de la historia (o de la Historia), las barbaridades que leí en su día sobre la época y sucesos que relataba. Auténticas salvajadas en la democracia norteña, y de la costa Este, de la América naciente.
Y eso que contaba con el "salvoconducto" de las muy conocidas caras de los actores (DiCaprio, poddió, con esa cara de niñato; aunque reconozco que no es mal actor, pero es verlo y acordarme del Titanic; Cameron Díaz, a la que me costará ver sin acordarme de su particular gomina en Algo pasa con Mary; y Daniel Day-Lewis, de irlandés practicante en Mi pie izquierdo, The Boxer o En el nombre del padre, a "nativo xenófobo anti-irlandés", qué ironía). Ver una película donde reconoces a los actores, a los que has visto en roles tan diferentes, te produce el efecto de distanciamiento, necesario para la lectura moral y la catarsis, que preconizaba Bertolt Brecht, o simplemente ver estrellas holliwoodienses interpretando personajes descubre el artificio, la puesta al descubierto del recurso, como explicaban los formalistas rusos cuando intentaban dilucidar en qué consiste la condición de artístico, de literario, la "literariedad" de la que hablaba a principios del XX Víctor Shlovski (anda que no se ha discutido sobre la literaturwissenschaft).
Total, que fue ver la película (gracias a Dios, la mitad del metraje: la pillé empezada), impresionarme (sí, soy impresionable) y empezar a indagar en internet, esa herramienta infernal... Quería datos, quería datos, estaba poseída cual mi hija cantando a lo Louis Armstrong, en pleno ataque asperger, como dice Lirón... Quería recuperar los artículos que había leído en los dominicales de hacía ¿cuántos años? ¡Ya seis, madre mía! Quería leer toda aquella truculencia. Quería verificar que la carga de la marina contra la propia ciudad de Nueva York no era un invento de guionistas, como tampoco lo eran las matanzas de negros, el asalto a orfanatos, las luchas encarnizadas en todo el sentido de la palabra, carne, sangre, desgarramientos, luxaciones y esguinces, qué dolor, con armas inverosímiles propias de trogloditas. Por cierto, no sé si serán cosas mías, pero la escena en que aparece el amigo de Amsterdam (DiCaprio) ensartado en los pinchos herrumbroso de una verja, me recordó otra escena vista hace muchos años y que aún no se me ha borrado, junto con otros horrores sádicos, pedófilos y asesinos, de Novecento, en que el malo malísimo Attila (qué nombre), interpretado por Donald Sutherland, incrusta a una buena señora en otra verja -qué mal rollo dan estos pinchos a la puerta de las casas, oiga, accidente del personaje de Gregorio Pérez, perdón, Gregory Peck de niño, en Recuerda de Hitchcock, incluido...
Y así fui recalando en estos puertos:
Gangs of New York -- http://www.labutaca.net/53berlinale/gangsofnewyork.htm
Gangs of New York -- http://es.wikipedia.org/wiki/Gangs_of_New_York
Ya era cuestión de indagar más allá de la película, en la historia del Manhattan de los años 40 a 60 decimonónicos.
Five Points, Manhattan -- http://es.wikipedia.org/wiki/Five_Points%2C_Manhattan
Y encontraba una estas páginas, curiosas, donde el Gobierno de NY pretendía limpiar en parte la mala fama de Five Points, restando importancia a las peleas bestiales y aportando como pruebas de "normalidad" en la vida de la zona, entre otras, las piezas de la vajilla de una señora que tenía una panadería (lo juro) (Nota: tras el 11-S apenas quedaron restos de los objetos encontrados en las excavaciones; resulta interesante, curioso, hasta conmovedor, ver la "película" que se montan con cuatro cositas).
Para mí fue imprescindible contar con el Diccionario de Cambridge en estas lecturas, y eso que muchas expresiones yanquis no aparecían. Así pude enterarme de lo insalubre de las actividades de la zona, o de qué es un "privi".
Sitio Oficial (en inglés) de la excavación arqueológica de los Five Points por el Gobierno FederalThe Five Points Site: Archaeologists and historians rediscover a famous nineteenth-century New York neighbourhood -- http://r2.gsa.gov/fivept/ --- http://r2.gsa.gov/fivept/fphome.htm
De la página oficial de la excavación arqueológica de Five Points hecha por el Gobierno Federal de New York, paso a embeberme en los enlaces, algunos demasiado complejos para mi ya cansadas entendederas, sobre arqueología e historia de EE.UU. y en particular de la ciudad:
Archaeology and History on the WWW -- http://r2.gsa.gov/fivept/archlink.htm
Y es así como llego a una joya que no puedo dejar de recomendar, totalmente gratuita y al alcance de cualquiera (recuerden, el Cambridge's Dictionary, oh Lord), que ayuda a comprender la Nueva York de hoy, o al menos la que tenemos en la retina de telespectadores o espectadores a secas: esos infames y mastodónticos edificios de diminutos "apartamentos", en los que nunca funciona la caldera y los vecinos odian al casero, que vemos en las series y películas de polis, cuando dan la patada a la puerta los del FBI y salen volando por la escalera de incendios los sospechosos, o bien huyen por tortuosos pasillos con mugrientos niños jugando, prostitutas sin alas, yonkis y mucho, mucho afroamericano e hispano con pistola.
How The Other Half Lives - Jacob Riis' photographic study of poverty in late-nineteenth century New York City -- http://www.cis.yale.edu/amstud/inforev/riis/title.html
LIST OF ILLUSTRATIONS: http://www.cis.yale.edu/amstud/inforev/riis/illustrations.html
Textos e imágenes disponibles, impresionante. Ni las Hurdes, vamos. Vean por ejemplo las "literas" o catres (bunks) donde se amontonaban los inmigrantes que llegaban a razón de 15.000 al día, la clase proletaria y el lumpen, los refugios improvisados de niños, mujeres y hombres en una pobreza abismal.
Nada que ver con la imagen de una época coetánea, tan estéticamente amable, al menos en apariencia (aún recuerdo, y la vi hace lustros, la fastuosa puesta en escena, decorados, vajillas, flores, lámparas, carruajes...) de la película, también protagonizada por Day-Lewis, La edad de la inocencia (1993), igualmente de Scorsese.
¿Empezaría aquí , en este puestillo de ropavejero del barrio judío, el imperio de los vaqueros o jeans Levys...? Riis recoge imágenes de italianos, chinos, negros, irlandeses, judíos... Cómo malvivían, cómo trabajaban en burdos talleres insalubres, sobre todo dedicados a la confección; cómo morían de hambre, cómo se refugiaban los "tramps" (vagabundos, "sin techo": una larga tradición) en cualquier lado, expuestos a las inclemencias del tiempo neoyorkino, cómo se agrupaban en bandas o gangs, cómo robaban... las personas que construyeron América.
Ojalá supiera más inglés americano, y sobre todo mejorara mi listening comprehension, que siempre estuvo y está fatal; me encantaría poder ver (y entender) los documentales de:
ASHP - The American Social History Project "Who Built America?" Educational Film Series - Five Points Documentary Film -- http://www.ashp.cuny.edu/docs-series1.html
viernes, 21 de marzo de 2008
Tarzán en Nueva York
PELÍCULAS DE AYER Y HOY
Qué diferencia hay entre las películas (y no pelis, como yo misma digo ahora, no sé si por influencia de mi hija de 8 años o de los chats -abreviar, abreviar...) que veíamos de niños y las que programan ahora en horario infantil. Y no lo digo sólo por la bazofia "adulta" de supuesto color rosa, o amarillo, que ven los niños españoles, ni los realities, las series sangrientas y sádicas "no aptas para menores de 13 años" (???? ¿aptas para quién?), etc., sino también incluso aquellos programas y films que se producen y ruedan específicamente para el público infantil.Antes sólo había películas para niños en la tele los sábados por la tarde; todo un ritual, después de ver la serie de turno (costumbre que ya me pilló mayorcita: ocho o nueve años, la edad ideal para coleccionar estampitas o cromos), fuera esta la lacrimógena Heidi o el pesado de Marco, o bien Mazinger Z y su Afrodita ("¡pechoooos... fueraaaa!"), o bien Orzowei, Nacida libre, yo qué sé.
La antigua TVE, la Uno, of course, (la UHF no llegó a Canarias hasta muuuy tarde) nos dio un cursillo acelerado de géneros o subgéneros fílmicos: si tocaba una de guerra, el aburrimiento estaba asegurado, igual que la mayoría de las del Oeste (aunque a mi padre, siempre tan terrorífico, le gustaba empezar a verlas para luego pasar al ronquido camionero versión diésel, con intermitentes vueltas a la conciencia en que preguntaba "qué ha pasado, qué ha pasado"... Recuerdo que a mi padre le gustaban especialmente las escenas de peleas en el bar, y las bélicas de mucho honor).¿Qué películas preferíamos en casa, de niñas, my sisters and I? Las históricas, y de aventuras, por supuesto (era imposible que fuera histórica y no de aventuras): aquellas de atrezzo inverosímil, bigotillo de Errol Flynn, mallas de Burt Lancaster con tupé, y peinados escultóricos, pechos de misil y labios carnosos de las protas... También las de piratas (qué rabia cuando salían los corsarios de Her Majesty la pelirroja semicalva hundiendo los galeones de los malvados españoles); las de fantasía tipo las Mil y una noches, con Simbad el marino luchando contra monstruos, o bien con sus decorados de tules y cien cestas caídas por el suelo entre burros y camellos en la persecución de turno; las basadas en novelas famosas, de Verne, o Moby Dick, rodada en Gran Canaria; La isla del tesoro de Stevenson; las bíblicas o asín, interminables y mil veces vistas, como Ben Hur, la Túnica sagrada, los Diez mandamientos... Y qué decir de los peplum, y por supuesto, las de romanos (casi siempre en la línea bíblica apuntada).
Pocas comedias, realmente, muy poquito humor explícito (mejor los diálogos chispeantes de los guionistas de la edad dorada de Hollywood), a diferencia de la línea que se da desde mediados de los 60-70 hasta ahora en las películas específicamente dedicadas a niños, protagonizadas por chiquitos, pedantes pandillas y estereotipos yankees que nos asombraban al principio pero que hoy reconocemos perfectamente: el "fracasado" gafotas, el inadaptado (nerd) listísimo, las animadoras tontitas y crueles, la chica poco agraciada pero de gran vida interior, los atléticos y descerebrados futbolistas del instituto o high school, etcétera. El engendro de Verano azul abrió las puertas nacionales a toda esa morralla extranjera que no tardó en instalarse tanto en el cine como en los televisores y lo que es peor, en la vida real.
Los programadores de TVE, en mi infancia, debían de tener un código en que estaban prohibidas las películas policiacas o de intriga, lo que ahora llaman thrillers (esas, por la noche, como el cine negro en general, no fuéramos a viciarnos con Boggie y la Bacall, o bien con alguna femme fatal de pulserilla en el tobillo y hombreras, o la perversa Bette Davis), las comedias románticas (mariconadas, las justas), y las pelis que mi madre llamaba "fuertes" (mamá sostuvo durante años, ya no tanto, aunque a veces vuelve por sus fueros, que las películas españolas y toda aquella extranjera rodada después de 1965 eran inventos disparatados de mentes libidinosas, que no tenían nada que ver con la realidad casta de la España que ella vivía). Ni Hitchcok, ni cualquier película que implicara mínimamente pensar. Menos mal que no nos quitaban la algarada salvaje de los hermanos Marx, ni musicales con la mula Francis (horreur), que los otros musicales, excepción hecha de El mago de Oz, y alguna parida del horrendo Mickey Rooney con la Garland (ah, y aquellas de La ciudad de los muchachos, qué edificante) eran más de mayores... ya se sabe, los enredos amorosos y los equívocos entre claqué y claqué...
En ese código de TVE se debía de considerar que a la infancia nos iban de maravilla, para nuestra educación sentimental, los puñetazos sin cuento y las borracheras salvajes, los indios despiadados y malísimos, y los hunos, los incendios, saqueos, y hasta las torturas de la II Guerra Mundial, incluido el puente sobre el Río Kwain, Operación Birmania, algunas de gángsters. En resumen: para unos "ideólogos" tan pacatos, resulta curioso comprobar que, excepción hecha de la perra Lassie y alguna más de Liz Taylor jovencita, rompiéndose huesos al caer del caballo, las niñas españolas nos tragábamos unas películas seleccionadas para los niños (varones, I mean) españoles. Eso sí que es igualdad. Repito: mariconadas, las justas.
Pero nos gustaban, oh sí, cómo nos gustaban. Antes del plasta de Garci. En realidad eran películas hechas para mayores, sólo que para adultos de hacía 30 ó 40 años. Y se ve que los adultos de hacía 30 años, en América, "esa desconocida", eran bastante infantiles. Los sistemas de valores eran claros, nítidos, reconocibles. Las películas, eficaces y muy didácticas, pero sobre todo entretenidas. Las películas que le gustaban a mi madre... Los héroes, guapos hasta el paroxismo, aunque muchas veces con cara de palo (ese Alan Ladd sin despeinarse, Robert Taylor enseñando siempre el mismo perfil -el iluminador debía de volverse loco-...); ironías, poquitas, que ni Clark Gable ni Cary Grant, ni siquiera James Stewart, se programaban para las tardes de los sábados. Y el excelso Gary Cooper que estás en los cielos, solo ante el peligro. Stewart Granger y sus entradas canosas buscaban las minas del Rey Salomón, mientras Paul Newman y Robert Redford, los iconos sexuales del momento, se reservaban para las sesiones de mayores (de Brando y sus rebeldías, mejor ni hablamos, por no mencionar a James Dean). El programador de TVE nos mimaba con cuidado de somelier: para los niños, ni una peli que no estuviera al menos 30 años en barrica.
De esas tardes de sábado, Tarzán-Johnny Weissmüller, fue epítome y bandera. Nos pirrábamos por las películas del campeón de natación. Nada que ver con las imitaciones posteriores (eso, como sucedió luego con James Bond: entre Sean Connery y Roger Moore, dónde va a parar). Y no sólo por el grito singular de Johnny ni por su blancura nívea luchando con el cocodrilo avieso (mi hermana la mayor para entonces ya llevaba pegadas en sus libros de griego del bachillerato las fotos de Mark Spitz, bigotazo y cuerpazo -mínimo slip con bandera americana, que ni las barras ni las estrellas le cabían...- donde los haya, junto a los retratos de un jovencísimo jugador holandés del F.C. Barcelona... adivinen cuál). Los porteadores esclavizados de sus películas nos legaron una expresión que cualquiera hoy reconoce como suya: YUYU-YUYU, gritaban aterrorizados cuando los blancos querían obligarlos, so pena de escopetazo en el abdomen (o en la espalda, en plena huida brazos en alto: esos desagradecidos "desertores"...), a penetrar territorios prohibidos por alguna maldición, cargados como burros y haciendo fintas por el borde del desfiladero mientras los exploradores anglos se abanicaban y espantaban mosquitos con el rifle, sin quitarse jamás el pañuelo del cuello, a juego con la cinta del salacot.
Yuyu-yuyu... Mi hija sólo ha visto trozos de la película de Tarzán de Walt Disney, en dibujos. Pero sabe perfectamente qué significa que algo te dé yuyu. Larga vida a Tarzán.
Hondo misterio el paripé
domingo, 2 de marzo de 2008
Clásicos revisados - 1
¡No se lo pierdan, oigan, no se lo pierdan!
(Las quejas y reclamaciones, al Profesor Carpzovius; a mí, que me registren.)
ENLACES:
http://elalmacendelabarravirtual.blogspot.com/2006/09/la-ilada-versin-del-pcb-carpzovius.html
La Ilíada versión del PCB Carpzovius
NOTA: Estamos recogiendo firmas para que culmine su magna obra. Pcb, ¡no nos contentamos sólo con el Canto Primero!
ILUSTRACIONES:
1.- Aquiles y Patroclo
2.- Aquiles de L. Borghese
jueves, 21 de febrero de 2008
RELATO RECOMENDADO (no se van a arrepentir…)
Relato: El caso Abramavicius
Del libro Los caballos azules (Ediciones Trea, 2005), Premio Internacional Juan Rulfo del Instituto México en París y Radio Francia Internacional, 2003
ENLACE:
miércoles, 20 de febrero de 2008
Qué "cosa" es el humor
Una de las sempiternas cuestiones que dan para cualquier perezoso debate es intentar ahondar en la naturaleza, o mejor dicho, en la esencia del humor.
Suele decirse (tópicos hay para todos los gustos) que el español, por idiosincrasia, y excepción hecha del Humanismo y el anónimo autor del Lazarillo, o de Cervantes, que practicó la ironía con la carga afectiva y compasiva que conlleva, no es dado al humor, sino a la humorada, al llamado humor grueso, a la burla (vid. el pasaje de el Poema del Cid en que se burlan de los judíos Vidas y Rachel, o del Conde de Barcelona, ¡vaya "derbi" avant la lettre!), a la broma pesada, al sarcasmo sangrante de la españolísima y olé Contrarreforma, Quevedo y el Buscón y sus insultos a Góngora (pobre Góngora); de forma que no encontramos hasta la modernidad, tras un periodo de menos casticismo y de más europeización, auténtico humor en la literatura española; remedando la frase de Menéndez Pidal, España es el país del "humor tardío"...
Como hay españoles para dar y regalar, y como no sólo es Castilla España, ¿qué decir de las literaturas periféricas y, aún más, de las literaturas en otras lenguas que no sean el castellano pero sí son españolas? Y yo qué sé. Como para pontificar estoy.
El caso es que estábame yo entretenida buscando cosillas, en concreto imágenes, en Wikipedia, cuando entro, mágico pasadizo, a través de la etiqueta "Arte - Humor", esperando toparme con, no sé, caricaturas, quizás dibujos satíricos, y he aquí lo que me encuentro:
http://commons.wikimedia.org/wiki/Image:Jean-L%C3%A9on_G%C3%A9r%C3%B4me_-_Duel_After_a_Masquerade_Ball.jpg
Autor: Jean-Léon Gérôme (1824 - 1904)
Podría decir: No comment, pero qué va, I comment, vaya si comment.
1.- Puede que el cuadro guste o no, por su estética neoclásica, su resabio, peroooo...
2.- No es el más resabiado del autor, desde luego. Tendrían que ver otros.
3.- Su pincelada parte de un preciosismo en el primer plano para difuminarse en la niebla que casi oculta la fúnebre carroza o carruaje que trajo a los personajes al encuentro de la muerte, cabizbaja la caballería.
4.- No es una mera estampa, no es estático, como otros cuadros del autor. Cuenta toda una historia, un drama, con sus dramatis personae; captura y encapsula en una imagen el tiempo sin que este pierda su esencia huidiza; muestra el ahora pero también sus antecedentes, sus causas (habría que buscarlas en el baile de máscaras: ni tiempo les dio para cambiarse) y sus consecuencias, su prefacio y su epílogo.
5.- La farsa de la commedia dell'arte cobra tintes trágicos: sostenido por un inútil dottore que no puede salvarle la vida, enmarcado por los escorzos de un mandarín barbudo vestido de histriónico bermellón sanguinolento que le intenta retener el último suspiro, y las manos a la cabeza de un supuesto curilla o viuda (no se ve bien), silueta festoneada de transparencias y encajes, que ha abandonado su manteo negro carnavalesco en mitad del escenario del encuentro, el cuerpo inerte del perdedor, que se resiste no obstante a abandonar el arma que empuña, báculo ensartado en el frío mismo de la muerte, resbala hasta componer el cateto (sí, el cateto, ¡qué pasa!) de un triángulo cuyo vértice más agudo es el carruaje que se llevará al vencedor del duelo. Resalta la faz cerúlea de la víctima, significativamente vestida de blanco como la nieve que silencia la muerte, y el rojo casi imperceptible de su herida contra el multicolor arlequín, siempre oportunista, que se aleja del brazo de un piel roja absurdo como la misma esencia del duelo, camino de su transporte;
6.- Polichinela, el supuesto graciosillo, el matón del garrote, el burlón del viejo mundo, se ha visto vencido por un salvaje de otras tierras, en medio de un ambiente casi surrealista, donde podemos observar, en la esquina inferior derecha, una nota discordante de color: las plumas (sí, las plumas, qué pasa, again) que se le han caído al piel roja del moño en el fragor de la lucha (luego dicen de las galas Drag).
Quizás, después de todo, sí sea un cuadro humorístico, y yo me haya engañado... Pero hay humores que a mí me dan miedo.
.jpg)

















