sábado, 12 de julio de 2008

Y 3: CATALINA PARK vs. Parque Santa Catalina: qué fue, qué es…

Busca que te busca por los interneses, encuentro esta entrada nostálgica sobre Lolita Pluma, el Parque de Santa Catalina -qué fue, qué es...-, y cita de la novela del escritor canario (de Agüimes, Gran Canaria) Orlando Hernández, Catalina Park.

Resulta llamativo encontrar en la página inglesa de AMAZON.COM tanta información sobre ORLANDO HERNÁNDEZ; ¡si es que su novela está incluso en la Biblioteca del Instituto Cervantes de Niuyó, Niuyó! (otra cosa es que el enlace funcione, oigan). También, al parecer, se encuentra en la Biblioteca del Instituto Cervantes de París...

No hay forma humana de encontrar la portada de la edición de Plaza y Janés, 1975, en internet; a ver si voy a tener que escanear el provecto ejemplar de mi provecta madre (que va a ser que no…). Curioso que en la ficha del libro de algunas tiendas en internet en español salga que es de Tenerife (¿???). Por 5 euritos se lo consiguen en maremagnum.com., entre otras webs, y si no les importa que esté usadito, por tres euros... o incluso, en otro sitio, por 1,20 €, ¡si es que el que no lo tiene es porque no quiere!

En el blog de Domingo Martín, de Agüimes, Gran Canaria, encontramos información acerca de un RECIENTE DOCUMENTAL SOBRE ORLANDO HERNÁNDEZ, nuestro autor de Catalina Park, que además fue uno de los pocos dramaturgos canarios “serios”, costumbrismos más o menos chorras aparte.

Y por último, dos enlaces que merecen su atención. Que conste que los leí después de redactar las entradas precedentes 1 y 2; pero es lógico que haya coincidencias, porque, como dice Lope, “el que lo probó [en este caso, el saborrrr de la ciudad, "my town", de los 70 y hasta los 80], lo sabe”…
-Artículo de Juan Cruz publicado en El País (dónde si no), sobre las dos capitales canarias, Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife (fechado el 31 de agosto de 2003).

-Destacamos: Las Palmas de Gran Canaria, ficción y realidad (ensayo), por Carmen Márquez; recomendable, sobre todo para no iniciados (jejejeeee), aunque no estoy de acuerdo con esta afirmación de la autora:

"A pesar de que en Las Palmas de Gran Canaria no se ha dado la novela ni la poesía urbana, sí hay una serie de escritores en los que se pueden rastrear referencias aquí y allá de la ciudad..."


Citas de dicho ensayo:

"(….) en torno al Parque se generó un ambiente cosmopolita al que se acercaban muchos a buscar nuevas sensaciones, conversación, compañía, etc. Un lugar atrayente, pleno de misterios, sobre todo para los jóvenes. Además de esto, Catalina Park es también una muestra perspicaz del mundo artificial y ficticio que propicia el turismo, crea en ciertos habitantes la fantasía de asir un mundo nuevo, una vida llena de placeres. El problema es que los jóvenes no aciertan a comprender que la vida de los turistas en la ciudad es un mero paréntesis, ellos, en cambio, pretenden vivir de este modo todo el año. Se mueven alrededor del turismo, su principal ocupación es ligar extranjeras y el deseo del dinero fácil y rápido, uno de los prototipos es Pipo, quien "sin conocer profundamente idioma alguno, sabía lo suficiente como para entendérselas en sueco, francés, inglés y alemán, aunque por falta de palabras tampoco se perdería un ligue con cualquier danesa o con la visitante que fuera". Junto a los jóvenes atraídos por el esplendor y la libertad de estas calles, hay toda una tipología de solitarios, artistas, vendedores ambulantes, sablistas, esporádicos visitantes, estudiantes, etc. como dice el autor:

Nórdicas bellas, sugestivas nigerianas, japoneses semidormidos, sudamericanos, alemanes, griegos y marroquíes, mezclados todos entre los elementos nativos, que componen el atrayente mestizaje en el que se confunde el no sé qué ibérico con la restallante dulzura del isleño. (pág. 18)

Personajes todos que, al igual que los bares y discotecas, tuvieron su correlato real, de los que quedan vestigios en la ficción: El Dátil/La Támara, La Cotorra/La Cacatúa, El Relámpago/El Rayo, El Hipódromo/El Derby, etc.
De entre los personajes, el único que conserva su nombre real es Lolita Pluma, indiscutible "Musa" de la zona –de la que, por cierto, han instalado una escultura que en nada le hace honor–, que sorprendía cada día con sus curiosas indumentarias: "Rojo, verde, azul, violeta, blanco, naranja, malva, multicolor su estela cualquier otro día. Pasará siempre en color diferente, porque se cambia a diario de los pies a la cabeza, que por algo es el camaleón más voluntarioso y pintoresco del Catalina Park". Se trata de un personaje cariñosamente descrito por el autor, quien destaca su señorío, la "primera hippie pura de la isla", su amor a los animales, etc. Personaje de sobra conocido, es imposible pensar en el Puerto sin ella, pues fue uno de los principales miembros de la geografía humana y urbana de Las Palmas de Gran Canaria.

(.................)

Catalina Park es una novela polifónica, una suma de diversas historias y modo de vida de alguna de las personas que vivieron esos años iniciales del turismo que cambiaron la zona del Puerto, no sólo porque la geografía humana se alteró absolutamente sino también la urbana. Ambas con el mismo frenesí y desenfreno. Fueron años de cambios y apertura con todas sus ventajas e inconvenientes. Para Mario y sus amigos la ciudad turística fue un monstruo que se los tragó por querer participar en el desenfreno de sus noches; en cambio, para otros significaba una bocanada de aire fresco dentro de la España represora y gris de aquellos momentos."


(...................)

De tanto cosmopolitismo que estamos que ya da hasta repeluz, miren el archivo canario - alemán de Armin Hundertmark, fotógrafo. Naveguen, naveguen, que no deja el tío capturar ni una imagen… (alemanes e ingleses, como en Madeira, como en Baleares, siempre descubriendo y disfrutando estas islas, desde tiempos inmemoriales: vean mapa alemán de 1550, en el archivo Kanarischen de Armin...).

Exemplar einer Cosmographie, mit aufgeschlagener Seite über Ingelheim, im Ingelheimer Rathaus
Foto: Geißler

En el apartado Armin Hundertmark - Archiv – Postcards, las seis postales finales (abajo, abajo, sigan abajo en la página de Hundertmark) pudieron perfectamente ser vendidas a algún turista deutschland por la propia y vera Lolita Pluma, junto con sus chicles exóticos (entonces, en la Península, sólo había Bazooka y poco más -nota para otra entrada- ) de fresa, plátano, menta…


9 comentarios:

Fer dijo...

Pues no he leído nada al respecto, pero sólo quería pasarme por aquí y preguntar si había alguna manera de quitar el reproductor automático, que estoy ya hartito de la Eimi Guainjaus.

Alma Cándida dijo...

Me too.

Caballero medievalisto, vaya usté al final de la página (todo recto p'abajo) y desconecte la playlist.

En la entrada de Lolita Pluma number 1# prometo jamón a quien me ayude a activar la reprodución de la musiquita en orden aleatorio (creo que responde al alto, sonoro y significativo nombre de RANDOM o algo asín, este lenguaje informático-intenáutico me mataaa).

Fer, lee, lee, no sólo de Tour vive el seronio...

Dr.Krapp dijo...

Bueno no todo son quejas Almita, hay que reconocer cuando menos que algo de la Winehouse se te ha pegao a la altura del Catalina Park. Y no será el moño al María Antonieta Style.

Fer dijo...

Haré por leer, Alma Cándida, aunque el Tour tira mucho para las siestas estivales.
Eso sí, una precisión: el natural de Seronia (aborigen, oriundo, como se diga) es conocido en Extremadura como serón, no como seronio.

Folken dijo...

Cosmopolitismo guanche, que se llama. ¿no?


PD: ¿Por qué no hubiese querido ser mi profesora?

Alma Cándida dijo...

Fer, anda que no he leído cienes y cienes de veces lo de "serón en el exilio", y me da por llamarlo seronio, que rima con Antonio y Petronio...

Folken, la respuesta es obvia: me hubiera acojonado viva de ver sentado ante mí, entre asilvestrados/adocenados adolescentes, a Carlos II redivivo y su ortografía recalcitrante (entre otras cosas); aunque también cabe la posibilidad de que nos hubiéramos reído la tira, calificaciones (= notas) y PAU aparte... (Lo de guanche, va a ser que no: eso es de la isla de Tenerife, aunque es muy común la generalización de llamar así a todos los prehispánicos de las 7 islas; aquí, en GC, bereberes, cosas veredes...).

Alma Cándida dijo...

Doc K., mis melenas no dan para el estilo María Antonieta :-)

Antonio dijo...

Hola Alma:

Si te interesa algo de la historia del Santa Catalina, aquí tienes un pequeño trozo de ella, que dediqué a mi padre:

http://www.miplayadelascanteras.com/n_items.asp?id=8458&s=3&txt=historias&m=1

Espero que te guste y pueda compartir un pisquito de mi magua contigo!

Saludos,
Antonio

Alma Cándida dijo...

Estimadísimo Antonio:
Tu artículo, tan sentido, en honor a tu padre, "Caballero de la Orden de Santa Catalina" (permíteme la broma cariñosa), fue uno de los que vi en internet (en la web miplayadelascanteras.com, la tengo enlazada en la barra lateral), y cierto que me conmovió y me retrotrajo a esa "magua" (para los peninsulares atlánticos, 'morriña', 'saudade'... qué bonita palabra prehispánica) de los tiempos pasados...

No lo mencioné en estos posts superficiales porque buscaba información sobre Lolita Pluma (a raíz de un post en otro blog, en este caso gallego, sobre otras mujeres singulares), y, por extensión, del reflejo literario de "aquellos años" del Catalina Park.
La anécdota que cuentas en tu artículo sobre cómo tu padre le dio por los besos al enterado de la batata de los puros Davidoff es impagable :-)
Recuerdo aquellos carrillos (=kioskos) de marroquinería (los "marroquines", decía mi madre) donde comprábamos mis hermanas y yo los bolsos "hippies" tan olorososo que decíamos que eran de piel de camello, y los templos del buen fumar, aunque yo era joven todavía para comprar ni puros ni cartones de tabaco (mi padre fumaba por entonces Gener... Mis hermanas mayores, Coronas y Condal...).

Te agradezco mucho la visita al blog, y te alabo la iniciativa de no dejar caer en el olvido esa parte de nuestra inexplicada intrahistoria, en estos tiempos de globalización; honor a tu padre, tabaquero desde los once años.
Un saludo amistoso.