
El aire de Madrid / mata 140-145 (?) hombres / y no apaga un candil.
El fuego consume la esperanza.
Quemados, rotos, desintegrados.
Aún recuerdo el accidente de Los Rodeos, La Laguna, Tenerife. Los quintos de la mili de entonces, año 77, jovencillos casi imberbes, quedaron traumatizados de recoger trozos de cadáveres de la catástrofe del más de medio millar de muertos, desperdigados entre los árboles del monte.
Agosto no tiene piedad.
Dice una madre en la televisión, desde el aeropuerto de Gando, Gran Canaria, cuyos dos hijos viajaban en el vuelo 5022 de SPANAIR, que su hijo tenía que salir a las 12 (hora canaria, claro), y que la llamó porque habían mandado al avión a "dar vueltas" por las pistas, y que quizás los iban a cambiar de avión... (lo he visto una veintena de veces ya, en la Televisión Canaria). Su madre le aconsejaba: "llámame cuando vayan a salir". Ya no volvió a sonar el teléfono.
La familia real sigue con consternación (supongo que desde Baleares, la sede de Spanair) las noticias.
Los políticos desfilan. El Vicepresidente de Canarias, José Soria, del PP, en su línea habitual, aprovecha sus primeras declaraciones a la televisión oficial canaria para acusar a las autoridades estatales (PSOE) de que no se han dado datos y eso angustia a los familiares (apenas hace un par de horas del accidente; luego ya no hace más declaraciones). La periodista le pregunta qué datos da Gallardón o el gobierno de Madrid (PP), y sale por la tangente.
Agosto es fuego en Madrid.
Llamo a mis cuñados; uno viajó el lunes de Madrid a Gran Canaria en Spanair; otro, enlace sindical, suele coger este mismo vuelo semanalmente; este miércoles no lo hizo. Un sobrino mío que viene de Argentina aún no ha llamado.
Entrevistan en la tele a la gente de Barajas y de Gando (Gran Canaria); la respuesta: no me cogen el móvil; yo no pude coger el vuelo, mi amigo sí...; no sé si mi hija iba en ese vuelo, estaba en lista de espera...
El Presidente del Cabildo de Gran Canaria, José Miguel Pérez (PSOE), lo dice con calma pero tenso: esto es una isla, Las Palmas tiene cerca de 400.000 habitantes, pero al final todos se conocen. El canario es viajero (cae un vuelo en Katmandú y fijo hay un canario a bordo). Con el recorte de vuelos, todo pasa por Madrid. El vuelo iba lleno. Agosto no perdona.
Suecos y holandeses, presumiblemente familias enteras, también murieron; soñaban con las playas doradas de Gran Canaria. El Presidente del Cabildo grancanario contacta con los consulados.
El IFEMA vuelve a poblarse de muertos. Recinto maldito, no ferial, deberían llamarlo. Feria es alegría y muestra; esto es una exposición de la muerte.
La muerte viajó en MD, pasillo estrecho, motores traseros, queroseno a tope al despegar.
Los móviles no suenan.
Las familias no saben quiénes han sobrevivido; 26 supervivientes, varios de ellos muy graves (quemados, rotos).
La salida del avión se demoró más de una hora. Debía salir a las 12, hora canaria, y empezó su breve y mortal andadura a las 13 horas. (¿Realmente iban a cambiar de avión?)
No puedo apagar el televisor.
Son las 19:43 horas en Canarias. Dicen que ya hay once personas identificadas con nombres y apellidos, pero no me entero de si son muertos o supervivientes; la información es confusa.
Los odiosos programas-magazín de media tarde hacen carnaza fácil; zapeo entre la Uno, la Sexta y la TV Canaria; no pillo la CNN.
El Presidente de Canarias está diciendo justo ahora que se decretan tres días de luto. También dice que ahora está acompañando a los familiares, pero que ya llegará el momento de fijarse en "otra serie de cosas". Me temo lo peor.
Lo dejo.
(No lo dejo: sigo pegada al televisor.)
Los Rodeos -77, Barajas -08. Ojalá se haya cerrado ya el círculo y no toque más.
LOS CANARIOS TENEMOS QUE VOLAR.