domingo, 15 de junio de 2008

Love my town

Cito de la prensa de hoy (La Provincia):

"Un trabajo realizado por estudiantes grancanarios para el concurso de vídeos bonjovilovesmytown que la banda estadounidense de rock duro ha desarrollado para su gira actual lleva ya más de 45.000 visitas en YouTube".

Tiene su gracia. Ahí lo pongo. Los lugares que salen en el vídeo son: Calle Mayor de Triana, Parque San Telmo, Avda. Marítima ("el malecón" grancanario), Playa de Las Canteras, Hard Rock Café Gran Canaria (ese está en Playa del Inglés), Calle Eduardo Benot, trasera del Parque Santa Catalina y del Hotel Don Juan (pista de skate). Un aire muy americano, urbanita y tal. Yo creo que adrede no han sacado ni un monumento, ni un edificio histórico... Joven y dicharachero como un anuncio de coke, burguers y birras.
Pero así también es Las Palmas, my town :)
http://www.youtube.com/watch?v=mQMX4wpdT6M



13 comentarios:

Dr. Krapp dijo...

Las Palmas es una ciudad destartaladamente encantadora. De una vitalidad desbordante ha sabido sobreponerse al maltrato recibido durante años por gente que sólo veían en ella una especie de gallina de los huevos de oro.
Frente a esa vía rápida que penetra como una puñalada en el centro de la ciudad; está esa ruidosa bocanada al mar llamada Las Canteras,un sitio fantástico donde uno quisiera pasear por lo menos una vez al mes.
Suerte la tuya Alma Cándida.

Alma Cándida dijo...

De atlántica a atlántico, anda que no es moco de pavo A Coruña!!!

Una puntualización: tan destartalada no está, pobrecita, mi ciudad... Cierto que en el tardofranquismo se la cepillaron bastante, pero ahora está lozana (má o meno...), y sí, muy vital.

Una anécdota: vinieron hace poco unos amigos sevillanos y se solazaron y comentaron, entre otras cosas: "¡no hay cacas de perro!". Da que pensar... :)

Dr. Krapp dijo...

Dios mio, Las Palmas como una nueva Mónaco ¡eso no se puede consentir!
¿Por lo menos el Parque de Sta. Catalina mantendrá su colorido racial?
Aviso: sólo hace 11 o 12 años que no voy por Las Palmas.

(¿Puedes quitar lo de verificar palabra cada vez que se hace un comentario? Es un verdadero coñazo)

Neander dijo...

mira qué listo, el bon jovi... así se ahorra el sueldo del creativo publicitario que tendría que montarle el vídeo de promoción

Alma Cándida dijo...

Uaaaahhh!!! 11 ó 12 años!!! Está muy remozada. Eso sí, colorido racial por un tubo, y no sólo en el Parque Santa Catalina.

De eso aquí no falta: Canarias, crisol tricontinental :)

Alma Cándida dijo...

Neander: No te fíes nunca de un bonjovi; de hecho, si ves uno por la calle, cambia de acera, que seguro que te da un sablazo (un vídeooo, déme un vídeo, payo...).

Besitos :)

Guinda de Plata dijo...

Hola, Alma Cándida.

Dices en mi blog que nos une el hecho de ser escritoras. Pues añado dos cosas: viví en Las Palmas durante seis años... y me encanta Buguereau.

Muchas gracias por pasarte por mi cajita de Cerezas y Guindas. Te sigo leyendo.

Besos,

B.

Alma Cándida dijo...

Cerezas y Guindas, gracias por la visita!! Si es que el ciber-mundo es un pañuelo...

Besos.

Capazorros dijo...

Allí, en tu "twon", aprendí a jugar, hace muuuuuuchos años, al 7,14,21. ¡Que tiempos aquellos! "Trabajé" un verano en una agencia de viajes, que, por cierto, se fue a la ruina al acabar la temporada. Siempre tendré la duda de si fue por mi paso por ella.

Alma Cándida dijo...

Capacánidos, si es que al final tó er mundo mundiá ha estao en LP City...

Oye, ese juego que mencionas no lo conozco, ¿es apto para todos los públicos?

Tendré en cuenta tus referencias laborales para futuros contratos (ni muerta, qué mal fario) :)

Capazorros dijo...

7, 14, 21. Es un juego de dados. Se juega, por supuesto, en el bar. Se tiran los dados a sacar ases. El que saca el séptimo as, pide. El que saca el decimocuarto, se lo bebe. El que saca el vigésimo primero, paga.
A mandar.

Alma Cándida dijo...

Ahora que lo mencionas, Capazorros, creo recordar que allá por el pleistoceno - época universitaria, quizás el COU, yo jugaba a los dados, y era un juego muy sencillo, lo suficiente para poder jugar en evidente estado de embriaguez.

Éramos tan jóvenes que lo combinábamos con las prenditas (el que perdía debía "pagar prenda", como en Antón Pirulero... pero más picantona... Ay, qué mayor estoy).

Ñoco Le Bolo dijo...

Para que quede algo, escribo...

Me ha encantado ese paseo por esa que fue mi ciudad.
Un beso.

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